En un momento dado | Carles Pérez y el testigo de Aleñá
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NYON, SWITZERLAND - APRIL 20: #11 Carles Perez of FC Barcelona celebrate his goal during the semi-final football match between Manchester City and FC Barcelona of UEFA Youth League at Colovray Sports Centre on April 20, 2018 in Nyon, Switzerland. (Photo by Monika Majer/Getty Images)

Carles Pérez y el testigo de Aleñá

Uno de los retos más claros que afronta esta temporada el Barça B de García Pimienta es el de la determinación. El de acompañar la claridad de la receta y la pulcritud de su puesta en escena con la dosis necesaria de colmillo e instinto asesino para coronar su juego con el castigo pertinente al rival. Por primera vez en bastantes años este es un encargo que no recaerá en los hombros de incorporaciones externas, de modo que donde antaño estuvieron Nolito, Jonathan Soriano, Luis Alberto, Sergio Araujo, Denis Suárez, Perea, Romera, Cardona, Arnaiz o Nahuel, el filial este año tendrá -a excepción de Ballou- a jóvenes de reciente pasado en el juvenil culé. Derivados de esta cuestión, los primeros meses de competición han iluminado dos factores: en primer lugar el desequilibrio entre juego -y control del mismo- y pegada en un Barça B que hasta la pasada jornada sólo había marcado más de un gol en tres partidos de liga, y en segundo lugar el determinante aporte del “veterano” Carles Aleñá durante la puesta a punto previa a su salto al primer equipo. Carles, que el curso pasado fue el estilete más afilado y productivo del filial, con quince goles y cuatro asistencias, ha venido representando en el conjunto de García Pimienta el extra de amenaza con el que inocular veneno al juego de ventajas tejido por el colectivo.

Sólo el delantero centro Rafa Mujica ha estado directamente involucrado en más goles que él, y la capacidad del equipo para sumar puntos experimenta una clara variación cuando él está en el campo. Aleñá significa para el Barça B la puerta permanentemente abierta a la ocasión de gol, ya sea desde el tiro o desde el regate, y, por lo tanto, la posibilidad de no verse forzado a tensar el control en pos de acercarse al peligro. Así volvió a suceder el sábado, en el Mini contra el Cornellà, en la victoria del filial barcelonista. Con el de Mataró situado en el interior derecho, Collado como extremo izquierdo y Carles Pérez abriendo el ataque por el carril diestro. La estructura asimétrica del filial en ataque dibujó un perfil zurdo de constantes movimientos de apoyo interior del extremo para abrirle la panorámica a la subida de Miranda, y una permanente conexión entre ambos a través del pase atrás del lateral que permitió a Collado activarse cerca de la frontal, por delante de Monchu. Casi como una suerte de cuadrado y con Abel Ruiz aportando sentido a los desmarques por delante, durante muchos momentos la medular barcelonista dispuso a dos futbolistas en la base -Oriol Busquets y Monchu- y otros dos en la corona -Collado y Aleñá-. Si por la izquierda el mecanismo más repetido consistió en el desplazamiento hacia el centro del extremo y la llegada al espacio del lateral, la banda derecha se definió a partir de un comportamiento más vertical en el que tanto Carles Pérez como Moussa Wagué atacaron inicialmente por fuera.

Beneficiados por la atracción que Aleñá generaba dentro, y mostrando una esperanzadora entente a la hora de repartirse los espacios y los momentos de aparición, esta orilla albergó una de las notas más positivas del choque en la figura del extremo de Granollers. Ya durante las dos primeras jornadas, antes de caer lesionado y de que Aleñá entrara en la dinámica del filial, Carles Pérez se había presentado en el Barça B como una de las cartas ofensivas más evolucionadas. Físicamente más determinante, incisivo en el uno contra uno, con salida por ambos lados y astuto activando al compañero tras el dribbling, fue el primer martillo con el que golpearon los culés. En un equipo preparado y cada vez más engrasado para llegar a sus extremos con la posibilidad de que estos puedan enfrentar el duelo individual, Carles insinuó el tipo de desborde que necesita un colectivo como el azulgrana para legitimar el camino recorrido hasta alcanzarle. Ahora que todo indica que Aleñá estrechará su vínculo con la primera plantilla y que, por lo tanto, García Pimienta necesitará nuevos recursos con los que envenenar el filo de su espada, la actuación del extremo lo postuló como uno de los más claros.

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– Foto: Monika Majer/Getty Images

2 Comments
  • Iniesta10
    Posted at 14:22h, 19 noviembre

    Albert, ¿crees que Carles Pérez tiene nivel para llegar al primer equipo?

    A mi es un jugador que me gusta mucho, es muy dinámico, rápido, pero también con envergadura y gol.
    Si tuviera que hacer una criba de los jugadores que están en el filial que creo que pueden llegar al primer equipo, no dudaría en poner a Juan Miranda, Riqui Puig, y Abel Ruíz. pero sin embargo hay otros en los que tengo más dudas, como Chumi, Oriol Busquets, o Carles Pérez. De estos últimos pienso que en función del rendimiento pueden llegar al primer equipo, aunque creo que su techo es inferior al de los tres primeros. Me gustaría saber tu opinión. Muchas gracias por anticipado.

  • Luis
    Posted at 00:04h, 28 noviembre

    Muy buen artículo , hay que concienciar a la gente que hay que ir a los de fútbol, sino este deporte acabará muriendo, para ello es principal que bajen los precios de las entradas y que se “invierta” en que la gente y sobre todo las familias vayan al futbol.