En un momento dado | Nélson Semedo, con y sin extremo
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MADRID, SPAIN - MARCH 02: Nelson Semedo of Barcelona sits on the bench ahead of the La Liga match between Real Madrid CF and FC Barcelona at Estadio Santiago Bernabeu on March 02, 2019 in Madrid, Spain. (Photo by David Ramos/Getty Images)

Nélson Semedo, con y sin extremo

El lateral derecho del Barça ha sido una demarcación con menos alternancia real durante las dos últimas temporadas de lo que podía imaginarse cuando Nélson Semedo arribó al Camp Nou. Superior el portugués en varias facetas defensivas con respecto a Sergi Roberto, pero inferior al canterano en campo contrario, el hecho de que el equipo de Valverde pase la mayor parte del tiempo más allá de la divisoria y de que el técnico suela proponer una segunda ayuda en banda para el lateral cuando el Barça no tiene la pelota, habitualmente ha decantado la elección hacia el lado del de Reus. No obstante, a lo largo de las últimas semanas, una serie de factores parecen haber igualado la batalla entre ambos por la plaza. Le lesión con la que Roberto despidió 2018 y las dificultades que mostró en un primer momento para recuperar su mejor forma, la línea ascendente de Semedo con el primer clásico de Copa como colofón, la respuesta de Sergi anulando a Vinícius en Liga o las alternativas que recientemente han sumado al catalán como opción en el interior derecho, dibujan el escenario más abierto de los últimos tiempos en el lateral derecho de los azulgranas. Una de las circunstancias que lo distinguen, como se apunta, tiene que ver con la ascendencia ofensiva que es capaz de alcanzar Semedo en cada momento, ya que sin balón sus atributos sobre el papel son poderosos, por bien que el encuentro de Sergi en el Bernabéu presente batalla.

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– Mapa con las zonas de ataque del Barça contra el Rayo Vallecano, durante el primer y el segundo tiempo. (vía as.com)-

No ha sido sorprendente ni esta ni la anterior campaña que con el portugués de inicio, uno de las primeras sustituciones de Valverde para reorientar el encuentro a su favor haya sido el relevo en el lateral, debido a la profundidad, agresividad al espacio y soluciones en el último tercio que ofrece Sergi Roberto, y a la relevancia que adquieren este tipo de aportes en un conjunto como el culé, sin delantero de banda derecha al uso, sin extremos abiertos a la cal y con otro lateral como Jordi Alba como principal fuente de desmarques a la espalda de la defensa rival. Que la ruptura barcelonista llegue de pies de un zaguero y, por lo tanto, desde más atrás que el resto, en ocasiones le ha planteado dificultades para activarla, por ejemplo cuando la presión rival no permite al Barça situar el foco por delante del lateral o cuando éste no encuentra desocupado el carril por el que va a proyectarse. Ante defensas de cuatro, este impedimento normalmente ha tenido más que ver con una mala lectura del extremo que juega por delante de Jordi, al no fijar éste la marca del lateral derecho rival antes de trazar el desmarque hacia el centro que arrastrando a su par deje libre la zona donde aterrizará Alba, o por no dibujar este barrido desocupando la banda. Las líneas de cinco, en cambio, suelen brindarle al contrario un colchón mayor, asumiendo derrotas en otras áreas del campo como pueda ser la desventaja numérica en la medular. Los rivales que han enfrentado al Barça con defensa de cinco en ocasiones se han mostrado más efectivas conteniendo la irrupción de Jordi Alba, puesto que no suelen precisar que su lateral derecho persiga al extremo culé cuando éste interioriza la posición ya que dentro le espera un central extra.

CoutinhoAsí ocurrió este sábado en la visita del Rayo Vallecano al Camp Nou, con los de Míchel pudiendo mantener abierto a Advíncula por delante del lateral izquierdo local, y el trío formado por Velázquez, Gálvez y Amat aunando fuerzas en el centro. En realidad, el carrilero peruano no fue demasiado tentado por Coutinho -quien actuó como extremo izquierdo del Barça en esta ocasión- pues el brasileño, muy escaso en cuanto a agresividad, se acercó más a Arthur que a Luis Suárez, quizá anticipando la superioridad numérica del centro de la zaga madrileña y buscando la superioridad en una medular rival menos poblada (Imagen a la derecha). En este sentido, la presencia atrasada de Philippe, los acercamientos de Messi para sacudir una circulación poco armónica, y los metros que acostumbra a ganar Umtiti desde el perfil izquierdo para incorporarse a la izquierda de Busquets, le otorgaron control a los blaugranas. A cambio, Arthur pareció incomodarse más que otras tardes ante la invasión de dos compañeros sobre su zona, y el conjunto, en general, echó de menos mayor profundidad por delante del balón. Sin un carril despejado para Jordi Alba, con los extremos metidos atrás y Suárez en soledad contra tres rivales, las opciones para incorporar verticalidad al ataque aguardaban en el sector derecho, aunque en la primera mitad ni Vidal ni Nélson Semedo se soltaron lo suficiente como para que el Rayo tuviera que darse la vuelta con tal de seguirlos.

dembeleVolviendo al portugués, su presencia ofensiva acostumbra a oscilar mucho dependiendo de si por delante tiene a un compañero ocupando la banda de forma más o menos fija. Con el horizonte despejado suele tener algunos problemas más que Sergi Roberto -y muchos más que Jordi Alba- para medir los tiempos de llegada y desengancharse de la defensa en el momento oportuno, pero, en cambio, cuando comparte la orilla con un compañero y éste le ofrece una referencia a partir de la cual sincronizarse, su peso cerca del área rival se multiplica. Para su desgracia esta no es la tónica del Barça esta temporada, pues el “falso” extremo derecho normalmente es Messi, y las alternativas que pueden dar con un elemento más exterior en su sector pasan por asumir otro tipo de complicaciones como la necesidad de que Suárez vuelva a asumir en solitario dos de los tres carriles del ataque como la temporada pasada, o que, prescindiendo del uruguayo, el equipo se quede sin movimientos por delante de Messi. No fue así esta vez, pues a lo que renunció Valverde de cara a la segunda mitad fue a un tercer centrocampista, adoptando inicialmente una suerte de 1-4-2-3-1 con Dembélé en la derecha (Imagen a la izquierda) y Coutinho en la izquierda, que le dio amplitud al esquema, un extremo a Semedo y la profundidad necesaria al juego como para que una de las mejores versiones de Busquets este curso mandase cerca del área de Dimitrievski.

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– Foto: David Ramos/Getty Images

1Comment
  • Michel
    Posted at 13:01h, 11 marzo Responder

    Me gusta mucho la posibilidad de 1/4/2/3/1. Es una propuesta muy interesante ante este tipo de partidos que plantean los rivales. Valverde debería de plantearlo desde el inicio una vez esté más trabajado.

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