En un momento dado | Análisis táctico
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Segundo puerto de montaña tanto para azulgranas como para valencianistas ya que ambos equipos ya se han visto las caras con el Sevilla de Manolo Jiménez. Separados por cinco puntos, primero y tercero en la clasificación, nos encontramos a dos equipos que ejemplifican como pueden cambiar las cosas en el mundo del fútbol en apenas unos meses. Si echamos la vista atrás y nos trasladamos al final de la pasada campaña, nos encontraremos a dos equipos rotos, a años luz del rendimiento que se les suponía, con un clima social tenso y una situación institucional complicada. Pasados unos meses, y aunque en alguno de los casos la paz social e institucional todavía no es completa, los proyectos de Barça y Valencia avanzan de manera firme mostrando buenas sensaciones y alcanzando un rendimiento que irremediablemente ha conseguido renovar la ilusión de las aficiones. En ambos casos, capitaneando la nave dos técnicos jóvenes, profesionales, modernos, inteligentes y sobretodo apasionados: Pep Guardiola y Unai Emery, posiblemente las claves para explicar el cambio radical que han experimentado sus equipos, y unos firmes soportes sobre los que edificar unos nuevos proyectos deportivos.

Certificado el pase a octavos como primero de grupo y con la Copa apartada hasta enero, el Barça afronta la fase decisiva de la primera vuelta de la Liga partiendo como líder de la clasificación, pero lo que es más importante, con una dinámica tremendamente positiva. Su particular Tourmalet comenzará con la visita al Sánchez Pizjuán, donde esperará un Sevilla que ya tuvo que vérselas con el Valencia en la última jornada. Primero y quinto en la tabla, separados por cinco puntos, ambos conjuntos afrontan esta temporada con el objetivo de arrancar unos nuevos proyectos que estén a la altura de los que les han precedido. Dos equipos por ensamblar, muchas caras nuevas y conceptos novedosos aportados por ambos técnicos, y por si fueran pocos los paralelismos, dos bajas importantes que afectan a dos de los jugadores más determinantes en el ataque, Navas e Iniesta. Se prevé, pues, un partido muy igualado en que ambos equipos podrán medir su potencial ante un rival de verdadera entidad. Como ya hemos visto con otros equipos de la Liga, el paso por el Tourmalet, y sobretodo la reacción posterior a éste, puede dejar muy tocado al equipo, y para Sevilla y Barça, una mala racha en estos partidos puede significar perder de vista la cabeza de la clasificación.

Mismos problemas pero diferente resultado. La victoria contra el Recreativo no debe variar el planteamiento del cuerpo técnico, que no es otro que el de dar la vuelta a una dinámica tremendamente negativa. Como comentamos en el artículo anterior, la situación real del equipo no responde al catastrofismo que flota en el entorno blanco, pero si es cierto que como resultado de la pérdida del futbolista que vertebraba todo el juego del equipo, el Madrid debe vivir un proceso de refundación, debe crear un nuevo equipo. Para lograrlo, lo que precisa el cuerpo técnico es, sobretodo, tiempo, algo que hoy por hoy no puede pedir ya que la convulsión institucional del Madrid hace que se exijan resultados de manera inmediata sin dejar lugar a un proceso mediante el cual Schuster pueda volver a ensamblar las piezas y confeccionar un nuevo equipo que viva más allá de los automatismos que definieron al equipo con Robinho. Puesto que esta vía es utópica, no nos detendremos en ella por el momento y, en todo caso, a final de temporada, cuando encaremos la planificación merengue, de ser necesario ya abordaremos las líneas maestras en la construcción del nuevo proyecto. No obstante, ahora mismo el objetivo de Schuster y su cuerpo técnico debe ser buscar el rendimiento inmediato, por lo que lo más recomendable es que manteniendo la estructura básica y el funcionamiento del Madrid de la pasada temporada, introduzca las variaciones que equilibren la marcha de Robinho. Evidentemente es una solución "parche", pero Schuster no puede aspirar a mucho más ya que la situación del técnico alemán es la de vivir al filo de la navaja, y lo más recomendable para lograr resultados de manera inmediata es reproducir el patrón de juego al que los jugadores ya están habituados.

Posiblemente sea a la hora de detectar los fallos y hallar las soluciones cuando se observa la verdadera calidad de un entrenador. Cuando la idea inicial funciona las exigencias para el técnico son menores y se reducen a mantener la dinámica del equipo y las dinámicas individuales necesarias para seguir por el mismo camino. No obstante, es cuando los planes del entrenador no funcionan que éste debe detenerse y analizar detenidamente a su equipo y detectar donde está el error en su planteamiento inicial. Esta capacidad para encontrar problemas y plantear soluciones es la que distingue a los grandes entrenadores del resto, y Aguirre tiene ante sí una oportuidad perfecta para reivindicar su valía. No esperamos -ni deberíamos esperar- un cambio radical del guión, pero si que el mexicano a partir del equipo actual y respetando los puntos en que su funcionamiento es el adecuado, debe introducir alguna variación. Tras la catástrofe del partido ante el F.C.Barcelona, Javier Aguirre ha probado con planteamientos diferentes que tampoco parecen haber dado el resultado esperado. En este post, pues, trataremos de desarrollar la que sería nuestra propuesta para, respetando la base del funcionamiento de los colchoneros, minimizar las actuales debilidades y poder aportar nuevas fortalezas al equipo.

Debido a lo caprichoso del calendario, a lo largo de esta temporada todos los equipos deberán pasar la prueba de fuego que significa enfrentarse de manera consecutiva a Sevilla, Barça, Real Madrid y Villarreal. De los resultados que cosechen en este tour de force, pero sobretodo de cual sea su reacción a éstos, puede depender gran parte de su futuro en la competición. Obviamente los objetivos para cada equipo serán diferentes, de modo que a mayores aspiraciones mayor debe ser el número de puntos a sacar en estos cuatro partidos. Uno de los damnificados por estos encuentros ha sido el Atlético de Madrid, y es que jugar contra cuatro equipos de este calibre de manera seguida pone a cada uno en su lugar, y para un club con aspiraciones al título como es el caso de los colchoneros, sumar sólo un punto de doce posibles no deja al proyecto en muy buen lugar. Tanto los resultados cosechados como el juego desplegado dejan en evidencia que algo falla en el Atlético y que mucho debe cambiar el conjunto de Javier Aguirre si pretende pelear por los primeros puestos de la clasificación. Con el propósito, primero, de localizar los problemas del equipo y posteriormente hallar y proponer soluciones, abordamos una serie de análisis sobre el conjunto colchonero que permitan observar el estado y las posibilidades reales de este equipo.

A lo largo de esta serie en que perseguíamos el objetivo de diseccionar los entresijos del nuevo proyecto de Pep Guardiola, nos hemos detenido ya en nueve de las once posiciones que conforman el equipo. En la primera, nuestro objeto de análisis fue la banda derecha, le siguió el triangulo defensivo y la anterior entrega se centró en el funcionamiento de la banda izquierda. Así pues, en esta última entrega llega el turno para las dos demarcaciones que conforman el inicio y el final de cualquier alineación, el portero y el guardameta. Dos de las posiciones más determinantes para un equipo, las que intervienen directamente en los goles y en el marcador y, por lo tanto, las que en gran medida marcan el éxito o el fracaso de un proyecto. Por ello, a menudo son las posiciones más controvertidas y al entorno de las cuales giran más debates. No obstante, el objetivo del artículo no es el de valorar el nivel de los jugadores que las defienden, sino las especificidades que dichas demarcaciones requieren dentro del sistema que Pep Guardiola está diseñando para su nuevo Barça.

Con la victoria ante el Atlético todavía fresca en la mente de los madridistas -que difícil para un entrenador preparar los partidos a conciencia cuando entre uno y otro se dispone de poco más de un día para trabajar-, los de Schuster viajan a Turín para enfrentarse a la Juventus y prácticamente sellar el pase a octavos en caso de lograr llevarse los tres puntos hacia la capital. La derrota, en cambio, apretaría mucho la pelea por el primer puesto- importantísimo ya que ofrece la oportunidad de disputar la vuelta de los octavos en casa-, que a la espera de lo que pueda decir el Zenit, el Madrid se disputará con el cuadro de Ranieri. No llegan los equipos en la misma situación ya que mientras los blancos marchan firmes en la Liga cumpliendo, por el momento, con las expectativas creadas al inicio de la temporada, la Juventus está sufriendo más de lo previsible para volver a asentarse en la élite después del Moggigate, y ya está a siete puntos del líder del Calcio, el Inter de José Mourinho. Futbolísticamente, con numerosas bajas como Buffon, Poulsen, Zebina, Andrade o Trezeguet, el fútbol desplegado hasta la fecha por la Vecchia Signora ha sido muy pobre, lo que provoca que la continuidad de Claudio Ranieri esté, cuanto menos, en entredicho. El técnico italiano utiliza un esquema 1-4-4-2 en que prácticamente los dos únicos caminos para llegar al gol son las jugadas a balón parado y el juego directo buscando la referencia del punta y la segunda jugada. Fuera de esto, el desierto. Con un mediocentro formado por Poulsen y Sissoko -el danés será baja ante el Madrid-, sin profundidad por bandas y con apenas Nedved y Del Piero como jugadores capaces de generar juego con el balón a ras de césped, la propuesta del equipo turinés resulta, durante numerosas fases del partido, realmente desoladora.

Pese a las ideas iniciales del técnico, en toda creación de un equipo existen elementos resultantes del azar o de las continuas probaturas. Se suele decir -y no sin razón- que un nuevo proyecto siempre precisa de tiempo para cristalizar, no sólo por la necesidad de crear y consolidar nuevos automatismos en la dinámica del juego, sino porque tiempo es lo que necesita el técnico para dar en la tecla indicada. En muchas ocasiones la configuración final del equipo difiere notablemente de la ideada inicialmente por el entrenador, debido a que con el paso de las jornadas, las alternativas en el once titular y, porqué no decirlo, a cierto factor suerte, el técnico consolida el equipo valiéndose de las conclusiones de la experiencia directa. El Barça de Guardiola no será una excepción, y no es aventurado asegurar que hoy por hoy Márquez, Xavi y Messi son los únicos futbolistas que tienen definido su papel en el esquema del técnico. No obstante, en la cabeza de Pep hay aspectos que resultan innegociables, como la férrea voluntad de dominar el balón y el juego, la intención de situar al equipo lo más cerca posible de la portería rival o la importancia que el aprovechamiento de las bandas debe tener en el ataque. Así, en este post, una vez analizada la banda derecha y el triángulo defensivo del equipo, nos centraremos en los hombres, perfiles y relaciones que pueden establecerse en perfil zurdo del equipo, a priori, la zona que más dudas puede generar.

marquezMás que para describir una actitud y función sobre el campo, el apelativo de triángulo defensivo lo utilizamos para referirnos al tridente que forman en un equipo los dos centrales y el mediocentro que se sitúa por delante de estos. Si bien es cierto que gran parte de la seguridad defensiva de un equipo pasa por el rendimiento de la sociedad establecida entre los hombres alineados en estas tres demarcaciones, su participación no se limita -o no debería hacerlo- a la fase defensiva del juego, y en el caso que nos ocupa, el Barça de Pep Guardiola, esta globalidad en el juego del triángulo es evidente. Por regla general el triangulo defensivo de un equipo lo forman un central marcador que tiene la función de defender al delantero sirviéndose de unas cualidades físicas importantes y del acierto en la anticipación, un central líbero que se encarga de organizar la defensa y decidir el como, donde y cuando va a defender el equipo, y un mediocentro por delante que equilibre y corrija en defensa, y que aporte en la salida desde atrás cuando el equipo tiene el balón. A grandes rasgos, y teniendo en cuenta que podemos encontrar muchos y variados ejemplos en lo que se refiere a estas posiciones, condicionados por los perfiles de los jugadores de que dispone cada técnico, éstas son las tres figuras que forman lo que en este artículo denominaremos triángulo defensivo.

duoEl enfrentamiento entre culés y colchoneros podría definirse como el choque de la confirmación. El partido, por un lado, que certifique las sensaciones positivas que hasta ahora ha transmitido el Barça de Guardiola, un equipo que, insistimos, se encuentra en un punto de maduración más avanzado del que cabía esperar a estas alturas de temporada, mientras que, por otro lado, para el Atlético, el partido debe servir para afianzar su renovada situación de grande del fútbol español, presentar su seria candidatura al campeonato y dar el golpe en la mesa necesario para encarar un durísimo calendario con la autoestima intacta y ganado el respeto de los rivales. Históricamente los enfrentamientos entre ambos equipos se han caracterizado por ser especialmente atractivos para el espectador, partidos con muchos goles, alternancias en el marcador, intensidad, épica y fútbol de nivel. Esta temporada todo parece indicar que la historia puede repetirse, no en vano sobre el campo se reunirá un grupo de jugadores de la calidad de Xavi, Ujfalusi, Iniesta, Raúl García, Eto'o, Sinama, Márquez, Maxi Rodríguez y sobretodo los dos cracks de la Liga y dos de los futbolistas más en forma del continente, "la pulga " Messi y el "Kun" Agüero.