Llegó Guardiola y nació el Barça de Leo Messi, que heredó el dorsal y el rol de jugador franquicia que dejó Ronaldinho. Lo que no varió de entrada fue su posición en el campo, pues en el 1-4-3-3 por el que siguió apostando Guardiola, el argentino permaneció en la demarcación de extremo derecho que había ocupado con Rijkaard. No obstante, como las posiciones de partida son sólo el armazón del juego, la utilización de Leo que iba a hacer Pep desde esa demarcación, iba a ser muy diferente. Este era el equipo de Messi, por lo que el crack pasó de ser el recurso del desborde y el gol, a un jugador eminentemente colectivo. Hicieron falta algunos meses para que la gente desterrara los prejuicios que limitaban al argentino como un regateador y un jugador de claro carácter individual, pero en el Barça de Guardiola, desde su nacimiento, Messi iba a ser el principio y el fin de todo, la explicación individual a la propuesta colectiva. » Seguir leyendo: La leyenda de Leo Messi (II):
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Oriol Romeu se gana la titularidad
29 de diciembre, 2011 por Moren 6 comentarios »
Cuando a finales de septiembre analizamos la situación del canterano azulgrana Oriol Romeu en el Chelsea, nos detuvimos en su debut en la cuarta jornada de Premier en el campo del Sunderland. Por aquel entonces, cuando el proyecto del portugués Villas Boas empezaba a andar, el mediocentro del equipo era Obi Mikel y en el 1-4-3-3 lo acompañaban Ramires y Lampard a derecha e izquierda respectivamente. El club de Londres acababa de incorporar a Raúl Merieles y Juan Mata poco antes del cierre del mercado y Romeu apenas aparecía en las convocatorias.
Sin embargo, hoy por hoy, los tres futbolistas son titulares en el equipo de Villas Boas. Mata es el hombre contexto del equipo, quien partiendo desde la teórica posición de extremo izquierdo, tiene total libertad para aparecer por cualquier zona del campo. De hecho, dada la tendencia central de Sturridge desde banda derecha, la proyección de ambos laterales y esa libertad en la demarcación de Mata, en ocasiones el dibujo del Chelsea se asemeja más a un 1-4-4-2 con rombo en la medular. Los interiores del equipo, una vez Lampard ha sido el gran sacrificado en los partidos importantes, no son los encargados de organizar el juego, sino que su labor se centra más en el recorrido defensivo, la recuperación, el apoyo al hombre que lleva el balón y la llegada desde segunda línea. Sin Lampard y con un perfil de interior como el que definen Ramires y Meireles, el mediocentro asume un papel mucho más creativo, en el cual encaja como un guante Romeu.
En el circuito de salida Luiz-Romeu-Mata, el ex-blaugrana es quien gestiona la base de la jugada, quien orienta la jugada y quien marca el ritmo. Cuando el Chelsea elabora, él es el protagonista en la media y un socio vital en el “Chelsea de Mata” que quiere construir el técnico. Además, en defensa, asimila a la perfección la intensidad de la Premier y, cada vez más seguro y menos próximo a sus centrales, se muestra agresivo en el corte, la defensa sobre las líneas de pase del rival y las caídas a bandas en el apoyo al compañero. El triángulo Ramires-Romeu-Meireles dificulta mucho al rival superar la línea divisoria, y permite al Chelsea defender lejos de su área. Son físicos, agresivos y poseen un buen entendimiento táctico entre ellos. Lampard y Obi Mikel lo tendrán difícil para volver a ser fijos, más aún el nigeriano, pues Romeu no sólo ha respondido en el mediocentro, sino que se ha convertido en uno de los jugadores que definen la personalidad futbolística del equipo.







