En la historia del F.C.Barcelona, Wembley y el Dream Team supusieron la aceptación de un modelo que el barcelonismo asimiló como el camino más efectivo hacia el éxito. Con la Copa de Europa de Wembley y las cuatro ligas consecutivas, el aficionado culé aprendió el porqué de los triunfos. Vinculó el resultado a una determinada manera de entender el juego. Esto no le impide -o no le debería impedir- reconocer que hay multitud de estilos futbolísticos y que todos ellos son igualmente válidos, pero desde el Dream Team de Cruyff, el Barça siente que está más cerca del éxito siguiendo un determinado discurso.
Así se explica, por ejemplo, la situación que vivió el club la temporada posterior a la destitución de Cruyff, cuando Bobby Robson se hizo cargo del equipo. La plantilla contaba con futbolistas de la talla de Ronaldo, Guardiola, Figo, Luis Enrique, Ferrer, Sergi, Blanc, Popescu o Nadal, y aunque finalmente no se consiguiera el título de Liga, el equipo logró la Supercopa de España, la Copa del Rey y la Recopa de Europa ante el P.S.G. No obstante, la afición rechazó el proyecto porque, si bien es cierto que también afectaron otros factores que rodearon el club a nivel de entorno, el equipo se apartó del modelo. No era una cuestión de integrísimo futbolístico, sino que el aficionado había aprendido que el estilo que garantizaba los resultados era otro. Con el modelo Cruyff, el seguidor se sentía cercano a los títulos, con el modelo Robson no. Los títulos del inglés eran algo circunstancial. Seguramente, si hubiese seguido el técnico inglés y se hubiesen seguido logrando títulos, la grada culé se hubiese “re-educado”, pero se optó por un cambió en el banquillo incorporando a Louis Van Gaal. » Seguir leyendo: Wembley: donde empezó todo (II)