En un momento dado | Drenthe
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Dos equipos en situaciones diametralmente opuestas, realidades futbolísticas muy alejadas, aficiones antagónicas en cuanto a ilusión y dos dinámicas que nada tienen que ver la una con la otra. A priori, el signo en la quiniela estaría claro, pero eso no sería un clásico entre Barça y Madrid. El clásico, el partido por antonomasia de nuestra liga en que se enfrentan los dos conjuntos más grandes de la historia de la competición y dos de los equipos más admirados y laureados a lo largo de la historia del balompié, siempre es un choque especial donde se congelan las circunstancias de cada equipo, se renueva el entusiasmo de la grada y el fútbol adquiere su cara más mágica deparando encuentros de sorprendente desenlace y fuera de toda lógica. No hay duda de que el Barcelona afronta el choque como el máximo favorito gracias al crédito que por juego y resultados ha cosechado hasta le fecha, pero en frente no habrá un rival cualquiera, sino que esperará un Madrid herido, más inestable imposible pero con la necesidad de reclamar su condición de aspirante al título. Una victoria culé alejaría a los blancos a doce puntos, una distancia que pese a que todavía queda más de una vuelta por jugarse, visto lo que han ofrecido unos y otros en lo que llevamos de temporada, se presume muy difícil de recuperar. En cambio, de dar la campanada en el Camp Nou, el Madrid recortaría hasta los seis puntos -con el partido de la segunda vuelta en el Bernabéu aún pendiente-, volvería a activar la dinámica positiva, se renovaría la ilusión del madridismo y el proyecto de Junade Ramos recibiría una inyección tremenda.

drenthe_&_sneijderTras una pretemporada un tanto irregular y que ha generado numerosas dudas en torno al nuevo proyecto del técnico alemán Bernd Schuster y forzada por el primer tropiezo de la temporada en la Supercopa ante el Sevilla, la secretaría técnica madridísta ha movido ficha y se ha hecho con los servicios de dos jóvenes futbolistas holandeses intentando solucionar dos de los principales males que ha evidenciado el equipo durante los partidos de preparación. En primer lugar, tras la marcha de R.Carlos, Reyes y Beckham, el conjunto merengue ha quedado sin juego por bandas ya que sólo los brasileños Cicinho y Robinho pueden aportar profundidad por el costado. Por otro lado, y no menos importante que la ausencia de juego por banda, el equipo de Schuster se ha encontrado con una total dependencia del irregular Guti a la hora de generar fútbol, un mal que el Madrid arrastra desde temporadas anteriores pero que en ésta, en la que parece apostar por un juego de posesión y una mentalidad ofensiva, resulta determinante.