En un momento dado | Sergio Busquets
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Llegaba el Madrid sintiéndose superior al Barça. Un inicio de temporada arrollador unido a algunas dudas en los azulgranas, provocaron que para los jugadores del Madrid el partido se viese como la oportunidad de demostrar el cambio de tendencia y demostrar que, ahora, el equipo referencia era el blanco. Seguramente Mourinho supiese que no era así, que ante los de Guardiola el Madrid de la posesión se ve obligado a desnaturalizarse. No obstante, ante unos jugadores hasta hace poco acomplejados por el Barça y que ahora se creían superiores, la recuperación del 1-4-3-3 para jugar "a defenderse", seguramente habría sido un mensaje muy desmoralizador para unos jugadores que ahora si sentían que podían aguantar la mirada al equipo de Guardiola. Mourinho, pues, aceptó enfrentarse al Barça de igual a igual. Quizá porque en su rival todo eran incógnitas: esquema, nombres y posiciones. Si acaso una única concesión, la presencia al lado de Xabi Alonso de Lass Diarra, para sumar trabajo defensivo por detrás de Alonso ante la inferioridad numérica en la media que concedía el 1-4-2-3-1 merengue.

Como ya sucediera la pasada temporada desde que Esteban Vigo con el Hércules en el Camp Nou derrotara al equipo de Guardiola, los rivales del Barça, este curso, vuelven a emplear la estrategia de regalarle las bandas. El azulgrana no es un equipo de centros desde el costado buscando a un nueve poderoso en el juego aéreo. Salvo Keita, apenas tiene jugadores capaces de imponerse por alto en el interior del área. Además, sus hombres clave se concentran en el carril central desde que Messi centrara su posición para que su influencia sea mayor, por lo que regalando las bandas, los rivales pueden acumular sus esfuerzos en defender el zona central. Seguro que Guardiola tenia eso en mente cuando planificó el fichaje de Alexis Sánchez, pero el chileno vio frenada su adaptación al equipo por la lesión que sufrió ante la Real Sociedad en Anoeta.

La defensa de 3 y "la transición de Cruyff":

  Hasta ahora hemos analizado dos opciones para incluir a Cesc en el once, en las que esta entrada se producía en el lugar de uno de los delanteros, ya fuese para adelantar la posición de Andrés Iniesta o para formar un rombo en la medular. En esa ocasión, plantearemos la que hasta la fecha parece ser la gran novedad de la temporada en los planes de Pep, la adopción como una alternativa real al sistema habitual, del 1-3-4-3. En esa ocasión, es sacrificado es uno de los zagueros, ya sea desplazando a Dani Alves al extremo o simplemente formando con sólo tres teóricos defensores.

Si tu tienes el balón el otro no lo tiene. Esta sentencia de Cruyff a menudo desvirtuada hasta el ridículo por una valoración demasiado simplificada, resume una de las principales verdades del fútbol. No se trata de una sucesión de fases independientes, sino que en el juego todo fluye, cada situación influye sobre la situación posterior, y es quien domina el esférico quien controla estas situaciones. No quien atesora la posesión del mismo, sino quien manda sobre él, sea de manera directa o indirecta. Alves defenderá mejor si obliga al extremo a seguirle hasta su defensa; si Iniesta obliga a girar al mediocampo rival con un dribling, el Barça podrá desplegar una presión más eficaz; si Messi desordena al adversario recibiendo entre líneas, penalizará la futura transición del contrario; si Piqué planta la línea en mediocampo, los puntas rivales se verán obligados a jugar a 50 metros de Valdés...Atacar bien permite defender bien.

Una de las dudas acerca del planteamiento del Barça a lo largo de los tres próximos partidos frente al Real Madrid, es la posición final que ocuparán en el esquema de Guardiola tanto Sergio Busquets como Mascherano. La baja por sanción del argentino en Liga, además, contribuye a que la incógnita siga en el aire, y la reciente alta médica del capitán Puyol añade una nueva variable a la ecuación. El dilema de Pep es decidir el acompañante de Gerard Piqué en el centro de la zaga, posición en la que, tras las lesiones de Puyol y Abidal, el técnico ya ha probado a ambos mediocentros. Cada uno con características diferentes, la alineación de uno como central implica que el otro ocupe la demarcación de mediocentro, por lo que el análisis de las opciones de Guardiola adquiere una dimensión más general.

Cuando en verano abandonaron la disciplina blaugrana tres hombres como Márquez, Chygrynskiy o Yaya Touré capaces de actuar como centrales sin que se realizase ninguna incorporación en esta posición, el Barça asumió un gran riesgo. En la plantilla quedaron Piqué, un Puyol superando la treintena, un Milito que venia de una larguísimo periodo ausentado de los terrenos de juego por culpa de una lesión, la opción de mover del lateral a un Abidal que anteriormente no había ofrecido demasiadas buenas sensaciones como central, y un grupo de prometedores canteranos encabezados por Fontàs y Marc Bartra. El primero en caer fue Milito, pues pese a las buenas sensaciones que ofreció en el último tramo de la temporada pasada donde incluso fue titular en los partidos decisivos, su rendimiento desde el principio de temporada no ha permitido al técnico contar con él como un elemento útil en la rotación para la demarcación de central. Para solucionarlo Guardiola echó mano de Abidal como primer recambio a la pareja Piqué-Puyol dando entrada a Maxwell en banda izquierda, pero los problemas en la rodilla del capitán que le tienen lejos del terreno de juego, ha obligado a que lo que debía ser un recurso se convirtiese en el plan inicial. Por suerte y acierto del cuerpo técnico, la reubicación de Abidal en la posición de central que a priori parecía un recurso puntual no sólo se afianzó sino que dado su espectacular rendimiento se consolidó como una carta ganadora para el equipo. Así, tras la noticia de que Eric seguramente se perderá lo que queda de temporada por enfermedad, el Barça está obligado a encontrar un central.

Tras una primera mitad de la temporada más o menos benévola con las lesiones, el aumento en las cargas de trabajo y el estrés por la derrota en el Emirates, han traído las lesiones de Víctor Valdés y Xavi. Dos bajas que si bien no se prevén demasiado duraderas, unidas a la ya conocida del capitán Puyol y, ante el Mallorca, a la de Dani Alves por acumulación de tarjetas, pueden poner en más de un aprieto al cuerpo técnico azulgrana a la hora de plantear las dos próximas salidas a Mallorca y Valencia. Si analizamos el papel que estos cuatro jugadores tienen en el equipo, nos daremos cuenta que todos ellos son hombres involucrados en la salida desde atrás. Puyol, en este sentido, quizá tenga un papel más secundario, pero Valdés, Alves y Xavi son, junto a Piqué, los hombres clave en esta fase del juego. El portero siendo el encargado de dar el primer pase de calidad, sin rifar el balón, para que el equipo salga tocando desde atrás, Alves como recurso para cuando el rival logra defender la salida por los centrales, y Xavi como el hombre que viene a recibir a la base de la jugada y organiza el ataque.

Desde que Guardiola se hiciese cargo del primer equipo, la posición de mediocentro ha sido un motivo constante de debate. En su primera temporada, la posición fue ocupada por el marfileño Touré Yaya, un futbolista absolutamente dominante a nivel físico y con una técnica defensiva espectacular, pero que limitaba al equipo en transición ofensiva. El problema no era una cuestión de técnica -aspecto en el que Touré cumple con nota- sino de lectura del juego, sobre todo en las situaciones en que el equipo construía desde atrás. Es una cuestión que ya se ha analizado en En un momento dado en numerosas ocasiones, por lo que en este post no profundizaremos en ello.

Termina la temporada futbolística con la selección española como campeona del mundo, y con ella hasta ocho jugadores del F.C.Barcelona, siendo algunos de ellos, piezas absolutamente decisivas en el triunfo de "la roja", y dos más, Reina y Cesc, formados en la Masía. Es la primera vez en la historia que todos los goles del campeón han venido por miembros de un mismo equipo, y también los azulgranas han sido los que han monopolizado las designaciones al mejor del partido. No obstante, los Valdés, Piqué, Puyol, Busquets, Xavi, Iniesta, Pedro o Villa, no han sido los únicos representantes del F.C.Barcelona en el Mundial de Sudáfrica, de modo que en este post repasaremos individualmente la actuación mundialista de cada uno de los futbolistas azulgranas que han disfrutado de al menos un minuto de juego.

Junto con el cambio de delantero centro, respecto a la pasada temporada, la novedad más llamativa, al menos a nivel mediático, seguramente se haya visto en la posición de mediocentro, donde Touré Yaya ha cedido su puesto a Sergio Busquets. Como en el caso de Eto'o e Ibrahimović, parece inevitable que los argumentos giren entorno a una comparación individual...vuelve a ser un error. Todos tenemos en mente un equipo ideal. A unos les gusta más jugar con dos centrales perfil líbero y otros prefieren completar este perfil con un central marcador, unos prefieren un punta como Eto'o y otros a uno como Zlatan, a unos les gusta más Messi en la banda y a otros en posiciones centradas, Iniesta extremo o Iniesta interior... Todas las opiniones son validas, faltaría más, pero si de lo que se trata es del análisis, el procedimiento debe ser otro. Primero ver qué quiere el entrenador de su equipo, y luego, analizar las piezas que tiene para hacerlo. A nadie se le escapa que el actual Touré Yaya es un futbolista de más entidad que el actual Busquets. Si finalizásemos aquí el debate solo habría una conclusión: si el entrenador prefiere a Sergio antes que al marfileño es porqué no sabe -o no sabe tanto como yo que si lo sé ver-, o en el peor de los casos, hablaremos de filias o fobias del técnico respecto a algunos jugadores. Incurriremos pues, otra vez, en reducir la complejidad del fútbol y sus mecanismos, y es que no siempre los once mejores futbolistas forman el mejor equipo.