En un momento dado | Post-Partidos
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Este fin de semana no sólo ha vuelto la competición a la primera división. En segunda, el filial de Luis Enrique estrenaba categoría en el campo del Celta de Vigo. Lo hizo con victoria, y aunque aún es pronto para aventurarnos a sacar conclusiones extrapolables al resto de temporada, si pueden apuntarse algunos aspectos dignos de mención.

El partido de vuelta venía condicionado por el resultado adverso que los azulgranas cosecharon en el Sánchez Pizjuán, de modo que el 3 a 1 obligaba a un esfuerzo extra en fechas de plena preparación. La poco académica pretemporada del equipo, la incorporación tardía de los mundialistas y la presencia de varios jóvenes futbolistas en competiciones de selecciones en categorías inferiores, marcaron por competo el planteamiento del equipo a la hora de medirse a un rival mucho más rodado y con la vista puesta a la crucial previa de la Champions contra el Sporting de Braga. Sin embargo, el equipo que presentó Guardiola en la ida, no sólo dio la cara, sino que se fue al descanso por delante en el marcador con total merecimiento. Las novedades más reseñables en el once, junto a la presencia en los extremos de Bojan y Maxwell, fueron los cuatro jóvenes del filial.

En el Sánchez Pizjuán el Barça afrontaba su primer match ball. Dependiendo de lo que hiciese el Real Madrid ante el Athlétic, los de Guardiola podían proclamarse campeones de Liga. En el bando merengue, la visita de los azulgranas a Sevilla estaba señalada como la última oportunidad para que el líder pinchara. Al final, tanto Barça como Real Madrid ganaron sus partidos, y aunque la diferencia de puntos se mantenía, tras superar a Villarreal y Sevilla, la sensación es que el F.C.Barcelona ya acaricia el título de Liga. Quedará aún una última jornada en la que deberá enfrentarse a un Valladolid que lucha por mantenerse en primera en el Camp Nou. Todo está de cara para que el proyecto Guardiola sume su segunda Liga consecutiva, pero el equipo deberá confirmarlo sobre el césped. Respecto al partido contra el Sevilla, el Barça demostró que, salvo la excepción de la eliminatoria frente al Inter, es en las grandes citas cuando más fiable se muestra. Así, aunque por el marcador pueda adivinarse un encuentro igualado, la verdad es que los azulgranas se mostraron muy superiores a su rival durante la mayor parte del partido, y solo cinco minutos en la segunda parte, empañaron una excelente actuación colectiva.

Milito Analizábamos en la previa del partido, como el juego de los italianos podía favorecer el estilo del equipo de Guardiola. Mencionábamos como el de Mourinho, es un equipo que regala mucho terreno de juego en favor de acumular hombres cerca de su portero y como esto permitiría a los azulgranas tener el balón rondando el área rival, adelantar líneas y combinar con más facilidad de la que puede hacerlo ante adversarios que le plantean una defensa más adelantada. Precisamente, en la mayoría de ocasiones, esta temporada el Barça ha tenido que enfrentarse a planteamientos que buscaban alejarle del área, tirar la líneas hacia adelanta ante la falta de desmarques de ruptura en la delantera azulgrana, y juntar dos líneas defensivas que reduzcan al máximo los espacios para entorpecer el juego combinativo del Barça. Ante este tipo de planteamientos, el cuerpo técnico tuvo que reconducir su plan inicial y modificar el a priori irrenunciable 1-4-3-3 para formar con un esquema más similar a un 1-4-2-4. De este modo, el equipo lograba dar profundidad a su juego mediante las bandas y la posición centrada de Messi, a la vez que se generaban nuevos espacios para que el crack argentino e Ibrahimović compartieran la mediapunta. A cambio, el equipo perdía brillantez en la circulación del balón, pues en el nuevo sistema la ocupación de los espacios es diferente. Antes, cuando Xavi recibía el balón, a su alrededor se juntaban Alves, Messi, Busquets, Piqué e Iniesta, con lo cual, desplegar el futbol de toque era más sencillo y se hacía de manera más eficiente. No obstante, era un peaje que se debía pagar, pues como se comprobó en el tramo inicial de temporada, sin profundidad desaparecían los espacios en los que los jugadores del Barça pudiesen combinar.

Messi osecíamos en la previa que el del Bernabéu era un partido que definiría al próximo campeón, por lo que consecuentemente, y siendo prudentes, diremos que al Barça la Liga se le ha puesto muy de cara. Siete partidos por disputar, cuatro de ellos en casa, y teniendo que pinchar al menos en dos, cuando a lo largo de todo el campeonato solo lo ha hecho en seis. Además, el golpe en el rival ha sido contundente, pues lo que en su día fueron dudas con las eliminaciones en Copa del Rey o Champions League, hoy es convencimiento de final. Y es que el partido de anoche en el Bernabéu era un final, y como tal, el Barça no defraudó. El equipo de Guardiola podrá ganar o perder, porqué esto es futbol y la derrota forma parte del juego, pero la fiabilidad que muestra el F.C.Barcelona en las grandes citas es extraordinaria. Cinco finales disputadas hasta la fecha, cuatro clásicos, el Tourmalet de la temporada pasada, los cuartos contra el Arsenal, el enfrentamiento de la liguilla contra el Inter de Mourinho con Messi e Ibra lesionados...este Barça siempre responde a la llamada. Jugando a lo que el Barça quiere, es muy difícil que los de Guardiola se vean superados por algún rival, y quizá, la gran virtud de este equipo sea su capacidad para llevar siempre el partido a su terreno.

IbraGuardiola sorprendió otra vez con un once en el que no figuraba Ibrahimović pero si un Messi que a la postre completaría los noventa minutos. En defensa el equipo saltó con los nombres esperados, mientras que en el centro del campo, el técnico apostó por Busquets en el mediocentro -seguramente porque Touré no estaba para jugar el partido entero- y por Xavi y Keita en los interiores. Con el malí en mediocampo, Iniesta pasaba a actuar en la tripleta atacante junto a Henry y al ya mencionado Messi. En el Madrid, por su parte, como se presumía, Cristiano Ronaldo figuraba en el once inicial, pero pese a que la duda estaba en si el portugués sentaría a Marcelo o a Higuaín, el descartado por Pellegrini fue el francés Benzema. En los primeros 45 minutos el Barça trató de crecer alrededor de Messi. De inicio el argentino se alineó en banda derecha, pero el buen trabajo de Arbeloa desde el lateral y de Xabi Alonso tapando la diagonal interior, lograron controlar con bastante eficacia la aportación del 10 al juego colectivo. Además, la presencia de Marcelo en mediocampo, permitía al equipo el emparejamiento con Dani Alves, de modo que el hecho que Messi sacase de su posición a Álvaro Arbeloa, no dejaba el carril libre para las subidas de Alves. Así pues, rápidamente Messi abandonó la banda para encontrar acomodo como falso nueve y jugar a la espalda de los mediocentros blancos. Henry, que hasta entonces había ejercido de nueve, se desplazó a banda izquierda, mientras que Iniesta caía sobre el costado derecho aunque con muchísima libertad para aparecer por cualquier frente del ataque azulgrana.

Iniesta El F.C.Barcelona se jugaba su futuro en la Champions League en un partido decisivo frente al rival más fuerte del grupo. Lo hacía a demás, sin, probablemente, sus dos mejores futbolistas y en un clima algo enrarecido tras el último empate en San Mamés. Llegaba la primera gran noche de la temporada, el primer match ball. Era el momento de volver a ver al equipo que dominó la pasada temporada, y el campeón no defraudó. Guardiola salía con Abidal en el lateral izquierdo, lo que le permitía fortalecer la zaga y, sobretodo, minimizar una de las principales opciones del Inter para llegar a la portería de Valdés, la posibilidad de un error individual que hubiese sido más factible con Márquez o Maxwell. Las otras novedades las encontramos en la tripleta atacante, donde finalmente el técnico no pudo contar con sus dos puntales: Messi e Ibrahimović. En su lugar, junto a un enrachado Pedro, formaron Henry e Iniesta. Con los dos cracks lesionados, era el momento de Andrés Iniesta, un jugador capacitado para liderar cualquier equipo del mundo pero que en el equipo que cuenta con el mejor futbolista del planeta, vive en un segundo plano. Iniesta debía ser la clave del Barça para encontrar la profundidad, el hombre sobre el cual cimentar el juego del equipo y el futbolista capaz de "ser el partido". El de Fuantealvilla no solo asumió su papel, sino que lo hizo de manera brillante llegando a dominar los primeros 45 minutos y permitiendo explicar el partido al completo a partir de su actuación.

xaviPrimer partido oficial de la temporada para el Barça de Guardiola y primera victoria que sirve para tomar la delantera en la disputa de la Supercopa de España. Dentro de una semana, pues, en el Camp Nou, ante el Athletic de Bilbao el Barça puede conseguir el primero de los seis títulos a los que optará esta campaña, gracias al rédito logrado en el partido de ida en San Mamés. El choque, tras unos primeros minutos de tanteo entre ambos equipos, rápidamente sucumbió a las intenciones del Barça que alcanzó un dominio casi total a lo largo de la primera media hora de partido. Los azulgranas se sirvieron para ejercer dicho dominio del binomio formado por Xavi y Bojan, el primero para gobernar la dirección y el ritmo del encuentro, y el segundo para ofrecerle al 6 un escenario favorable. Así pues, ante la estrategia de Caparrós de tapar a los interiores del Barça con la marca de Orbaiz y Gurpegui, Bojan se dedicó a moverse a la espalda de los dos mediocentros, obteniendo una superioridad numérica en zona de medios parecida a la obtenida la pasada temporada cuando Messi desempeñaba este rol, y que contaba con la inestimable colaboración de Piqué sumándose a zona de medios iniciando jugada desde atrás.

United vs. Inter (partido de vuelta):

vidicTras el cero a cero de la ida, el partido volaba a tierras inglesas para que fuese en Old Trafford donde se decidiese cual de los dos equipos seguía adelante en la competición. En Champions League, el cero a cero siempre es un resultado engañosos, ya que si bien es cierto que el factor campo puede decantar la balanza hacia el equipo de casa, el valor doble de los goles marcados fuera de casa provoca que de los tres signos que puede tener un partido, el empate - a excepción del cero a cero- y la victoria visitante, clasifiquen a los de fuera. No obstante, Ferguson apostó por su versión más ofensiva recurriendo a un dibujo cercano al 1-4-2-4 con una línea de cuatro atrás integrada por O'Shea, Ferdinand, Vidic y Evra, dos centrocampistas de corte ofensivo como Carrick y Scholes y un cuarteto atacante capaz de desequilibrar a cualquier defensa de Europa con Ronaldo y Giggs en las bandas y con Rooney y Berbatov por el carril central. El planteamiento inicial del United, pues, era el de hacerse con el balón, llevar el peso de la posesión y la iniciativa en el juego.