En un momento dado | Blog de fútbol. Fútbol Club Barcelona
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A la espera de tratar el "caso Eto'o", después de abordar el análisis de la planificación azulgrana en las demarcaciones de lateral izquierdo y mediocentro, en éste nos centraremos en la que entendemos debe completar la lista de prioridades en la configuración de la plantilla de cara a la próxima temporada. Partiendo de que nuestro posicionamiento es el de apostar por Andrés Iniesta en el interior izquierdo, la tercera posición que observamos que necesita de un nuevo fichaje es la parte izquierda del ataque. En su primera temporada al frente de la nave culé, Pep Guardiola ha utilizado para esta demarcación a dos tipos de futbolista muy diferentes. Durante el primer tramo de competición, el técnico optó por el uno contra uno y velocidad de Iniesta, mientras que a raíz de la lesión del manchego, dio entrada a Thierry Henry dotando al equipo de movimientos diagonales a portería, trabajo en la interpretación de los espacios y gol. Ambas formas han funcionado más que aceptablemente, por lo que un fichaje en esta posición podría parecer secundario, pero nusetra apuesta por un Iniesta actuando en mediocampo y la conveniencia de renovar el perfil de Henry en la plantilla, posibilitan que el tercer foco de crecimiento del equipo lo encontremos en el perfil zurdo de la delantera del equipo.

En la planificación del F.C.Barcelona de cara a la próxima temporada, existe un factor externo que forzosamente tendrá un papel muy relevante: la Copa África. De los jugadores que forman la actual plantilla, en principio, Touré Yaya, Keita y Eto'o serán requeridos por sus respectivas selecciones, por lo que el técnico no podrá contar con ellos durante una fase de la temporada. Especial incidencia pueden tener estas ausencias en el centro del campo, ya que si como todo parece indicar Gudjohnsen abandona el club a final de temporada, durante el período que dure la Copa África, el equipo se quedaría únicamente con Busquets, Xavi, Iniesta y Hleb. Mientras que los cuatro jugadores pueden actuar en los interiores, vemos como en la demarcación de mediocentro Guardiola únicamente contaría con el joven Busquets, mientras que otras soluciones como Henrique o Piqué no dejarían de ser un recurso puntual. No creemos que una posible alternativa sea avanzar la posición de Márquez ya que el rol del mexicano es imprescindible desde la defensa, y puestos a escoger, seguramente el técnico prefiriese debilitar la posición de mediocentro en favor de la de central, que no a la inversa. Así pues, vemos que independientemente de que se produzca alguna otra baja en la medular, la plantilla azulgrana necesitaría un refuerzo de carácter defensivo en esta línea.

Pese a lo aplastante de los resultados hasta la fecha, el equipo de Guardiola es un proyecto que todavía puede y debe crecer más. En el equipo existen dos o tres demarcaciones que de ser reforzadas adecuadamente con los perfiles que encajan en las necesidades del juego culé, darían al Barça una nueva dimensión. Una de ellas es el lateral izquierdo, una posición que si bien de entrada puede parecer secundaria, en el esquema azulgrana actual adquiere mayor relevancia debido a que condiciona otras posiciones. Así pues, reforzando el lateral izquierdo, el F.C.Barcelona no estará únicamente fortaleciendo una demarcación del equipo, sino que logrará que otros jugadores se vean beneficiados por el cambio y por lo tanto que su aportación al equipo aumente. Vemos, pues, que el objetivo de la secretaría técnica no debe ser un jugador para completar la plantilla y poder ofrecer en el lateral unas características ofensivas para poder rotar con Abidal, sino que el perfil a incorporar debe ser el de un titular, ya que en esta incorporación debe sustentarse gran parte de la evolución del equipo.

Llega febrero y concluye el período que permite a los equipos incorporar nuevos futbolistas a sus plantillas, verano se vislumbra lejísimos y hablar a estas alturas de la planificación de la próxima campaña puede parecer precipitado. No obstante, una planificación de calidad debe realizarse con tranquilidad, sin prisas y sobre todo desde el análisis, huyendo de los juicios provocados por los resultados finales del equipo. De aquí al final pueden suceder muchas cosas, un detalle o una jugada aislada puede dejar al Barcelona fuera de la Champions frente al Lyon, una mala noche y alguna baja destacada, alejarlo de la final de la Copa del Rey...pero la realidad del equipo será la misma que se ha visto en los últimos meses. De la misma forma, la secretaría no debe guiarse por los extraordinarios resultados obtenidos hasta la fecha. El camino es el análisis y el estudio objetivo. La temporada que viene los rivales se reforzaran para batir al Barça si, como todo parece indicar, termina conquistando el campeonato doméstico, por lo que una buena planificación será aquella que persiga detectar las carencias del equipos y sus principales campos de mejora dejando de lado para lograrlo, por una vez en el mundo del fútbol, el resultado final.

A priori cuando se conocieron los emparejamientos de cuartos de final de la Copa del Rey, uno de los enfrentamientos más interesante era el que enfrentaba al Valencia de Unai Emery contra el Sevilla de Jiménez. El partido de ida no defraudó a las expectativas, y tras unos noventa minutos en los que hubo de todo, el 3-2 que reflejaba el marcador dejaba, si tenemos en cuenta el valor doble de los goles fuera de casa, la eliminatoria prácticamente igualada a la espera del desarrollo del partido de vuelta en el Sánchez Pizjuan. Ambos técnicos afrontan este partido con algunas dudas tanto de resultados -tanto Sevilla como Valencia perdieron con relativa claridad en su último partido de Liga-, como a la hora de confeccionar los onces que saltarán al campo debido a las bajas de algunos jugadores.  Especialmente difícil es el caso del Sevilla que durante prácticamente toda la temporada se ha visto castigado sobremanera por las lesiones, hasta el punto que en las últimas convocatorias el entrenados se ha visto obligado a tirar de algunos jugadores del Sevilla Atlético.

En su presentación como nuevo técnico del F.C.Barcelona, Pep Guardiola decía ser consciente de que en un gran club un entrenador no puede pedir tiempo, ya que pese a que todo proyecto necesita un período de crecimiento hasta llegar a su madurez, el día a día en un club grande es muy exigente obligando al equipo a sumar de tres en tres cada fin de semana. Con esta premisa, Pep Guardiola empezó a construir un equipo que garantizase resultados a corto plazo, potenciando sus puntos fuertes, disimulando sus debilidades y tratando de sacar el máximo rendimiento a todas las piezas. El objetivo de esta temporada era el de conseguir crédito, que el equipo transmitiese buenas sensaciones que se ganasen a un entorno que venía de dos años muy convulsos, y a final de temporada estar en la pomada en la lucha por los títulos. El Barça, en el primer año de Pep, debía volver a ser competitivo y poco a poco ir creciendo para edificar las bases de un nuevo proyecto campeón a la altura del de Frank Rijkaard que le precede. El crecimiento más importante deberá producirse a lo largo de la próxima temporada, pero Guardiola se ha encontrado con un regalo en forma de tiempo que puede acelerar el proceso. Los once puntos de ventaja en Liga respecto al segundo clasificado pueden permitir al técnico azulgrana adelantar los tiempos al crecimiento del equipo y aprovechar este margen para abordar determinados campos de mejora.

Llegado el parón navideño es el momento para que los entrenadores se detengan a analizar la situación de sus equipos, evalúen y fijen nuevos objetivos a conquistar, y diseñen una estrategia para lograrlo. En los casos en los que el trabajo a lo largo de los primeros meses de competición se ha traducido en buenos resultados, deberán tratar de seguir la misma línea, fomentando las dinámicas que han hecho posible el éxito y fortaleciendo las estructuras sobre las que éste se ha sustentado. A la vez, gracias al margen de maniobra que da la confianza por los buenos resultados, será el momento de marcarse nuevas consecuciones tanto a nivel individual como colectivo que permitan crecer en lo futbolístico al grupo en su conjunto. En el lado contrario, en los casos en que el rendimiento del equipo no ha sido el deseado, es el momento tanto de analizar las causas como de encontrar soluciones, e incluso dependiendo de las circunstancias, cabe la posibilidad de que éstas obliguen a reconsiderarse los objetivos marcados al inicio de temporada. Este es el caso del Real Madrid. El equipo merengue, a doce puntos de la cabeza de la clasificación -faltándole aún el partido ante el Villarreal para completar el Tourmalet- y fuera de la Copa del Rey, se encuentra con que la Champions es posiblemente la única tabla de salvación, si no para la temporada, si para la junta directiva y veremos si para el nuevo técnico. El nuevo objetivo del equipo blanco, pues, debe ser llegar lo más lejos posible en la máxima competición europea, ya que imaginarse a un Madrid fuera de la lucha por los títulos desde febrero, es encontrarse a una institución a la que la temporada se le puede hacer muy larga, con un clima prácticamente insostenible y un referéndum a la figura del presidente en cada partido disputado en casa. Así pues, el poder alargar la participación en Champions lo máximo posible, serviría para ofrecer al aficionado algo con lo que ilusionarse y continuar remando a favor.

Quedan poco más de 24 horas para que el silbato del árbitro marque el inicio del partido más esperado de lo que llevamos de temporada. Ayer nos detuvimos en el planteamiento que posiblemente presente Juande Ramos para vencer a los pronósticos que sitúan a su equipo como el claro derrotado. Hoy, por su parte, trataremos de abordar la labor de Pep Guardiola, que tendrá la difícil misión de preparar un partido que no tiene porqué reflejar la distancia real entre ambos conjuntos, en el que todos dan al Barça como claro ganador y donde las apuestas se encaminan más a saber la diferencia de goles a favor de los azulgranas que en el signo del resultado final. En este sentido, uno de los méritos de Guardiola será el de encontrar el punto de activación justo, evitar triunfalismos pero huir también de planteamientos que disparen las revoluciones de los jugadores. Es por eso que Pep, al contrario de la opinión de parte de la prensa y afición, no pasará el video del partido en el Bernabéu de la pasada temporada. Todos los jugadores que estuvieron esa noche sobre el césped tienen bien presente lo que ocurrió y declaraciones como las de Márquez, Henry o Puyol reconociendo que aquel partido fue el peor momento de su carrera, dejan patente que lo que ahí sucedió nadie lo ha olvidado.

Dos equipos en situaciones diametralmente opuestas, realidades futbolísticas muy alejadas, aficiones antagónicas en cuanto a ilusión y dos dinámicas que nada tienen que ver la una con la otra. A priori, el signo en la quiniela estaría claro, pero eso no sería un clásico entre Barça y Madrid. El clásico, el partido por antonomasia de nuestra liga en que se enfrentan los dos conjuntos más grandes de la historia de la competición y dos de los equipos más admirados y laureados a lo largo de la historia del balompié, siempre es un choque especial donde se congelan las circunstancias de cada equipo, se renueva el entusiasmo de la grada y el fútbol adquiere su cara más mágica deparando encuentros de sorprendente desenlace y fuera de toda lógica. No hay duda de que el Barcelona afronta el choque como el máximo favorito gracias al crédito que por juego y resultados ha cosechado hasta le fecha, pero en frente no habrá un rival cualquiera, sino que esperará un Madrid herido, más inestable imposible pero con la necesidad de reclamar su condición de aspirante al título. Una victoria culé alejaría a los blancos a doce puntos, una distancia que pese a que todavía queda más de una vuelta por jugarse, visto lo que han ofrecido unos y otros en lo que llevamos de temporada, se presume muy difícil de recuperar. En cambio, de dar la campanada en el Camp Nou, el Madrid recortaría hasta los seis puntos -con el partido de la segunda vuelta en el Bernabéu aún pendiente-, volvería a activar la dinámica positiva, se renovaría la ilusión del madridismo y el proyecto de Junade Ramos recibiría una inyección tremenda.