En un momento dado | De cómo Deco sustituyó a Edgar Davids
Blog, Fútbol, Análisis, Barça, F.C.Barcelona, Guardiola, Messi, Neymar, Piqué, Iniesta, Luis Suárez, Previas, Rivales, Perfles, Jugadores, Planificación, Barça B,
11517
single,single-post,postid-11517,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,paspartu_enabled,qode-content-sidebar-responsive,qode-theme-ver-9.2,wpb-js-composer js-comp-ver-4.11.2.1,vc_responsive
davids-gaat-cursus-coach-betaald-voetbal-volgen

De cómo Deco sustituyó a Edgar Davids

Edgar Davids resultó ser uno de los fichajes de invierno más exitosos que se recuerdan. Más que eso, el holandés es una pieza clave para entender los triunfos que más tarde tendría aquel Barça de Frank Rijkaard, incluso quién sabe si también es explicación de algo más. Y aún así, el cuadro catalán pudo remplazarlo, transcurridos apenas unos meses, por un futbolista considerablemente distinto y salir ganando con el cambio. Davids por Deco. El Pitbull por el 10 del Porto.

Edgar Davis llegó al Barça durante la primera temporada de Rijkaard en el banquillo culé. El técncio recogía una plantilla descompensada, falta de calidad en determinadas posiciones y con varios futbolistas que ya habían jugado sus mejores partidos tiempo atrás. Ese primer verano, además, no pudo ser completo. La caja no permitía alegrías y la renovación se quedó a medias. Del plan inicial se cayeron un segundo central que hiciera pareja con Márquez -a Puyol todavía se le consideraba lateral-, un extremo izquierdo, un punta y un centrocampista. Eso sí, llegó Ronaldinho, que va a ser el verdadero protagonista de todo esto. Con el Gaucho y las carencias apuntadas, el inicio de Liga de los azulgranas vino marcado por la irregularidad. Sin convencer prácticamente en ningún encuentro y posponiendo su primera victoria en casa hasta la jornada 9, la ilusión y recursos del nuevo 10 del equipo y el trabajo de superhéroe de Puyol atrás, permitieron al conjunto catalán ir esquivando una definitiva dinámica negativa de resultados que, finalmente, hizo acto de presencia entre finales de noviembre y principios de diciembre: derrota en El Madrigal, empate en casa ante el Valladolid y goleada por 5 a 1 en el campo del Málaga. La crisis estallaba a escasos cuatro días de recibir al Madrid en el Camp Nou. Los de Queiroz -todavía Galácticos– se impusieron por 1 a 2, y aunque inmediatamente después se consiguiera la victoria en el derby barcelonés, el año 2003 se despedía, triste y decepcionante, con un nuevo empate en casa ante el Celta de Vigo.

El cambio del equipo se produjo entonces, durante esas Navidades. El 2004 ya empezó nuevo, aunque con otra dolorosa derrota, esta por tres a cero en el Sardinero. En los despachos el club buscaba un refuerzo que permitiera, al menos, estabilizar al enfermo, mientras en el campo Rijkaard dejaba entre ver que la reconversión pasaría por algo más que por una cara nueva. En los primeros encuentros del año, incluso antes de que Davids aterrizara en Barcelona, el técnico movió a Ronaldinho de la mediapunta que había venido ocupando en el 4-2-3-1 de los culés, y lo escoró a la izquierda, banda que ya no abandonaría en varios años y desde donde se consagraría como el mejor futbolista del planeta. Davids vino después y permitió ajustar el mecanismo. Con el holandés el Barça pasó a organizarse según un 4-3-3 que adelantaría a Xavi hasta la demarcación de interior, dejaría el mediocentro para un Cocu que esa temporada había jugado mucho de central, y situaría al Pitbull a la espalda de Ronnie. El brasileño, desde la banda izquierda, pasó de ser el gran argumento individual del equipo, a ser la explicación colectiva. La cal le daba espacio y tiempo para una recepción que, por dentro, tenía más problemas para orientar, le encaraba la pierna derecha hacia el resto de compañeros y le permitía sacar a relucir su increíble repertorio en el golpeo y la dirección de los pases.

Desde el pase de Ronaldinho en la banda se construyó aquel Barça, que ya en esa segunda vuelta acompañó al brasileño de dos futbolistas que rompieran al espacio en profundidad para recibir, de botas del 10, el balón a la espalda de la defensa rival. Saviola como nueve, y Luis García como extremo derecho entrando en diagonal, completaban el tridente atacante de un Barça que acarició la Liga. La temporada, sin embargo, terminó sin título. Apoyado en el camino hallado, ese verano el club respetó la estructura y se preocupó en mejorar las piezas. Puyol ya era central y llegó Belletti para el lateral, también Edmilson, el nuevo mediocentro que ese primer año no fue tal a causa de una lesión de rodilla, y arriba Giuly y Samuel Eto’o. Profundidad, profundidad y más profundidad. Y mucho balón al espacio. Dos compañeros que, entrando en diagonal, le marcaran la dirección a los envíos de Ronaldinho. Detrás suyo, el Gaucho ya no tendría los kilómetros de Davids, que cumplió su compromiso con el Inter y firmó por los neroazzurri con la carta de libertad, sino a Deco, el mediapunta y crack del Porto campeón de Europa que entrenaba un joven Jose Mourinho. La decisión no podía sorprender más. El luso-brasileo había estado en la órbita del Barça un año atrás, cuando Ronaldinho parecía perdido y el Manchester United era el favorito para sacarlo de París. Fue el plan B del cabeza de cartel, y ahora lo sería del pulmón del equipo.

Deco, que de la mano de The Special One había incorporado un conocimiento táctico del juego de muchísimo nivel, tenía nervio para meter el pie y gen competitivo en la disputa, pero no tenía ni los pulmones ni las piernas de Davids. Ni falta que le hizo. A partir de Ronaldinho y su pase, en el sistema defensivo culé, los centrocampistas no corrían hacia su portería detrás del rival, sino hacia adelante en busca del rechace. El funcionamiento era más o menos así: Márquez y Gio van Bronckhorst se las ingeniaban para hacerle llegar el balón al extremo izquierdo, el 10, con el pie derecho enfilado hacia el carril central oteaba el horizonte, al filo del cual Eto’o y Giuly reclamaban el cuero en profundidad y el Gaucho mandaba el pase al espacio. Si pasaba, uno contra uno ante el portero, y si no, balón suelto entre líneas por el que se debía pelear. Para la pelea, producto del escenario previo, la ventaja la tenían los interiores del Barça, pues el rechace había cogido a la defensa rival corriendo hacia su portería. Si la línea de medios no la había acompañado, entre ambas se agrandaba un espacio en el que caería el balón, y Deco, que tenía pelea en la sangre, lo recogía.

Cuanto mejor era el rival, más pequeño resultaba este espacio, pues los centrocampistas sí seguían a la zaga, de modo que por lo general, en este caso el esférico caía por delante de la línea de medios del adversario y no detrás. Pero otra vez en ventaja para Deco, con el rival aculado y espacios para dominar. Una especie de frontón en el que el internacional portugués, por lectura táctica, siempre era el mejor colocado para quedarse con el rechace.

Artículos relacionados:

 

3 Comments
  • Anonim
    Posted at 02:08h, 15 agosto

    Rakitic podria ser el Deco de hoy? tambien es bueno presionando hacia adelante, no guardando la posicion como un Luiz gustavo pero si en la presion tras perdida.
    Tdavia crees que le falta ese medio que de equilibrio y guarde la posicion en mediocampo? como apuntabas durante la planificacion.

  • Anonim
    Posted at 02:24h, 15 agosto

    Cuales son las causas de su bajada de rendimiento, desgaste excesivo por el desgaste defensivo, falta de algun recambio, fue causado por el desplome del equipo, dejadez( como Ronnie)… Siempre se hablo de ROnie y su mala vida pero y Deco?? Que paso con Deco?? Pq Guardiola no lo quiso? siempre se hablo de Ronnie y su vida nocturna, gordura, resakeras en el gimnasio, pero q paso con Deco?

  • Morén
    Posted at 12:28h, 15 agosto

    @Anonim (te agradecería que te pusieras un nombre, que así nos evitamos confusiones 😉 )

    – Lo que pasa es que este Barça funciona distinto a aquel. Como describimos en el artículo, la clave era Ronaldinho y su pase, y a partir de ahí se construía el resto. Por eso en aquel Barça cuando jugaban juntos Xavi e Iniesta en los interiores era un problema, y después fue la mejor pareja del mundo. Cada equipo es distinto, tiene sus propios mecanismos, y en ellos encajan mejor unas piezas que otras. No sabemos todavía cómo será el Barça de Luis Enrique, pero no se intuye un funcionamiento similar a aquel de Rijkaard.

    – Sobre la segunda cuestión, a falta de ver lo que propone el asturiano, sigo viendo un agujero ahí. De momento ha probado con ambos interiores bastante adelantados y poco escalonados. Dos mediapuntas, prácticamente, y a priori a mí me falta un escalón entre ese interior-mediapunta y el mediocentro. Veremos como evoluciona la idea, porque mismamente no parece que la plantilla esté cerrada, y a un jugador que en principio será importante para Luis Enrique, como Mascherano, todavía no lo hemos visto.

    – Sobre el declive de Deco, dejando a un lado cuestiones extradeportivas porque, al menos yo, no las conozco, hay un componente futbolístico que tiene que ver también con el caso de Ronaldinho. Como se explica en el artículo, “su Barça” tenía como mecanismo fundamental el envío de Ronnie en profundidad buscando a Eto’o y Giuly para que Deco ganara segunda jugada, y dos sucesos provocaron que ese funcionamiento se rompiera. En primer lugar una grave lesión de Eto’o (la pieza más importante en profundidad) y en segundo la aparición de un Leo Messi muy superior a Giuly que terminó por ganarle el puesto. El pase d Ronaldinho se quedó sin sus dos receptores y Deco sin su escenario.

    Evidentemente, con otro nivel de compromiso, la calidad de estos dos jugadores y de todo el equipo en general, habría encontrado soluciones para plantear otras alternativas, pero el componente estrictamente futbolístico también estuvo ahí y no hay que pasarlo por alto.