En un momento dado | Dos ajustes que acercan la Final
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Dos ajustes que acercan la Final

RafinhaLos números, a veces, hay que mirarlos con recelo. Los fríos datos pueden conducir a engaño incluso cuando son tan contundentes como el de los goles que el Barça lleva encajados esta temporada. Sólo trece en Liga, cuatro en Champions y, hasta el minuto 48 de su partido ante el Villarreal, tres en la Copa del Rey. Su transición ataque-defensa, no obstante, por lo general siempre dejó un regusto a fragilidad, y la sensación de que la placidez de sus guardametas la provocaba quién y dónde tenía el balón más que el buen hacer del equipo cuando no tenía el esférico. Hasta hace escasos quince días, sólo Paris Saint Germain y Real Madrid habían logrado colarle a los culés más de un gol, pero en las últimas semanas Atlético de Madrid, Villarreal y Athletic Club, aún cayendo derrotados los tres, también se sumaron a este grupo. ¿Había cambiado algo en el Barça para que su transición defensiva se mostrara más débil? Más bien al contrario, con su nuevo sistema de juego Lucho ha logrado un orden en el juego que beneficia al equipo de forma general, pero el calendario, además del frío, ha traído a Mandzukic, Fernando Torres, Vietto, Cheryshev o Aduriz, igual que antes trajo a Cavani, Ibra, Cristiano Ronaldo o Benzema.

Conocedor de su equipo y con el precedente de Liga muy próximo, en el primero de los dos duelos contra el Villarreal para alcanzar un puesto en la final copera, Luis Enrique tomó dos medidas en la contención. En primer lugar, Mascherano sentó a Busquets en el puesto de mediocentro, y en segundo, Rafinha y Dani Alves engrasaron mejor el mecanismo de compensación en banda derecha. Con El Jefecito en el pivote, el Barça situaba un especialista defensivo en el punto desde el que más habían dañado los amarillos diez días atrás, además de un futbolista que a modo de escoba es capaz de barrer, de lado a lado del campo, cualquier salida rival. En cuanto a los dos brasileños, su comportamiento durante la primera media hora de juego, se asemejó más al que tuvieron en el segundo tiempo del partido de Liga, turnándose para compensar las diagonales de Messi hacia el centro. Cuando era el interior quien con un movimiento dentro-fuera se situaba en banda para mantener abierto el campo, el lateral permanecía retrasado y bastante cerrado sumando a un hombre más por detrás del balón cerca del mediocentro, y cuando quien se descolgaba era Alves, la responsabilidad de guardar la espalda recaía en el segundo de los Alcántara. La indicación pareció clara, especialmente en Rafinha, muy pendiente de lo que hacía su compinche para colocarse en un lado o en otro.

Apoyándose en estas dos cuestiones, el Barça defensivamente controló de forma muy meritoria los conatos de salida del Villarreal durante la primera media hora de juego, y como en ese período los castellonenses volvieron a rallar la excelencia cerca de su portería, ambos conjuntos regalaron treinta minutos de excelente fútbol saldado con cero goles. Para Marcelino era complicado mejorar lo que su equipo había hecho cuando visitó el Camp Nou en Liga, y repitió los triángulos en banda para anular el regate de Messi y Neymar, lo que obligó al Barça a buscar más ventajas por dentro encontrando ahí a un muy notable Andrés Iniesta.  Sin embargo, la lesión de Bruno Soriano a la media hora de partido, futbolista absolutamente vital en la defensa que su equipo estaba realizando sobre la posición de Messi, abrió una rendija en el entramado defensivo amarillo y en el partido. El Barça sintió herida a la presa, olió sangre y se lanzó a por ella antes de que en el descanso Marcelino pudiera reajustarlo todo. Alves y Rafinha atacaron a la vez, uno por dentro y el otro por fuera, mientras Messi retaba al pivote izquierdo visitante. No fueron sus mejores minutos pero sí en los que más peligro creó. Llegó el gol y un mínimo de tres oportunidades para aumentar la distancia antes del entretiempo, pero con todos los hombres de banda derecha lanzados al ataque, la ausencia de ese jugador de más en transición defensiva también le abrió la puerta a Vietto y al Villarreal.

La segunda parte transcurrió con unos parámetros similares a los últimos minutos del primer tiempo, espoleada por el tempranero y espectacular gol del empate de Trigueros en uno de esos errores de Ter Stegen que el Camp Nou deberá entender que con 22 años es normal que aún cometa. Durante esta fase del encuentro, el plus defensivo que supuso Mascherano se contrarrestó arriba con el desatinado partido de un Neymar que no pudo completar con éxito un sólo regate y que apenas pudo encontrar situaciones de remate. Tuvo que ser con una nueva lesión que momentáneamente dejó a su equipo con diez, en esta ocasión de Jonathan Dos Santos, que los de Luis Enrique cazaron su segundo tanto de la noche. Vino por el lado donde faltaba el mexicano, en un segundo tiempo descontrolado en que tras el 3-1 de Piqué  y con los cambios agotados, los visitantes pelearon por mantener viva la eliminatoria y el Barça por terminar de matarla. Ni lo uno ni lo otro. Alcanzar la plaza en la final se ha puesto muy de cara para los azulgranas, pero la vuelta habrá que jugarla. Marcelino tendrá hasta tres semanas para desojar la margarita: tiene que salir a marcar, como mínimo, dos goles, pero concederle espacios al ataque de este Barça…

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1Comment
  • Halilović 10
    Posted at 12:39h, 13 febrero

    Ter Stegen tuvo otra cantada en un corner donde en vez de salir con puños hizo una cosa rara, bien haria de entrenar fuerte (no dudo que lo este haciendo) en vez de pedir tanto jugar el todos los partidos, me parece una falta de respeto hacia Bravo pedir eso, pidelo en el vestuario no por la prensa, y eso que me gusta mas que Bravo pero no me parecio bien que lo dijera.
    En cuanto al partido me sorprendio que cambiara a Rafinha por Rakitic supongo que para dar impulso y piernas frescas a la transicion defensiva.