En un momento dado | El Athletic y el nuevo Messi
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BARCELONA, SPAIN - JANUARY 17: Luis Suarez of FC Barcelona competes for the ball with Aymeric Laporte (R) and Mikel San Jose of Athletic Club during the La Liga match between FC Barcelona and Athletic Club de Bilbao at Camp Nou on January 17, 2016 in Barcelona, Spain. (Photo by David Ramos/Getty Images)

El Athletic y el nuevo Messi

– Entre el juego directo y el control

Barça y Athletic Club son dos propuestas de juego contrapuestas. Una la caracterizaron la temporada pasada la MSN, Iniesta o Sergio Busquets, y tras un primer año de Luis Enrique más vertiginoso tuvo que ver con una dosis aumentada de control, en el que los centrocampistas y los delanteros que se disfrazan como tales adquirieron un mayor peso en el temple. La otra, encarnada por Aduriz, Raúl García o un Mikel San José que es duda para mañana, está vinculada con una idea de juego más aérea y directa, en la que Laporte, Beñat y en ocasiones Muniain introducen un punto de pausa pero que por lo general transcurre de forma muy tradicionalmente británica. Debido a las piezas con que la desarrolla, el F.C.Barcelona es un equipo que en caso de aceptarla, pese al potencial letal que atesora en punta, defensivamente parece indicado para sufrirla. Jordi Alba, Mascherano o Sergio Busquets no cuentan entre sus principales virtudes el juego aéreo, y el novel Umtiti ya mostró en la Eurocopa que puede tener alguna dificultad de más deteniendo a delanteros especialmente corpulentos a los que su equipo busque indiscriminadamente por arriba. La mejor defensa culé, en este sentido, seguramente esté en el balón y en la capacidad que tenga para escondérselo a los de Valverde y castigar lo que por el momento parece una puesta a punto a nivel físico todavía lenta. Sin Andrés Iniesta y a la espera de comprobar si el interior izquierdo recae finalmente en André Gomes o en Denis Suárez, este Messi de acento centrocampista podría convertirse en San Mamés en el más estrecho aliado de Sergio Busquets.

– Leo Messi vs. Iñaki Williams

Al menos durante los primeros compases de la temporada, cada nuevo partido llevará adherida la duda acerca sobre cómo defender a la versión de Leo Messi que nos está deparando el inicio de curso. Un Messi más centrocampista que nunca y cuya participación empieza en zonas muy alejadas del área, pero que aún así está revelando un efecto sobre las ocasiones de gol de su equipo equivalente a cuando su juego empezaba a escasos pasos del área grande. Un Messi que sólo necesita recibir el balón, sin importar dónde, para activar la acción de peligro. Capaz de encontrar el área o las esquinas desde el círculo central, o de disparar su pase diagonal desde ambos perfiles del campo indistintamente. Un Messi que defender como a un delantero en las zonas donde éstos no actúan y, por lo tanto, sin la línea de fondo colaborando con la zaga rival. Pareciera, en un primer intento, que las opciones más accesibles pasarían o bien la asunción de la indefinibilidad del argentino y, por lo tanto, un planteamiento más enfocado sobre sus consecuencias que sobre él mismo, o bien una marca ajena a la línea defensiva que aún sumando esfuerzos sobre el 10 permitiera mantener la estructura. Si Messi es delantero desde zonas donde normalmente no se puede serlo, contraponer a él un defensor fuera de lugar. Iñaki Williams es un delantero al que en banda en ocasiones se le han asignado responsabilidades defensivas de gran calado ante laterales rivales especialmente peligrosos y que, llegado el caso, parecería el atacante rojiblanco más indicado para tales funciones. Ocurre, sin embargo, que al bilbaíno se le adivina también un valor en el plan de ataque local muy considerable, ya sea redundando en la apuesta aérea por la superioridad física que tendrá sobre su par, corriendo a cualquiera de las dos espaldas de los laterales o estirando los ataques desde la orilla para vaciar el área azulgrana instantes antes de que el balón la sobrevuele.

– ¿Jordi Alba o Lucas Digne?

Una constante en los enfrentamientos más trascendentales del Barça durante los últimos años, ha sido que en aquellas fases del juego en las que la superioridad ha correspondido a los culés, su rival ha buscado vida en ventajas concretas que le permitieran sujetarse al encuentro pese a ir a remolque en él. Concretamente, tanto Real Madrid, como Bayern Múnich, Juventus o Atlético, en algún momento buscaron por alto el emparejamiento de Bale, Lewandowski, Müller, Raúl García, Saúl o Morata con el menudo Jordi Alba. Lucas Digne, a este respecto, pareciera una opción con mejores credenciales tanto en corpulencia como en altura, tal y como se apuntó en la Supercopa, y teniendo en cuenta que el catalán apenas ha sumado protagonismo en verano y la exigencia física que puede suponer una pareja de baile como Williams para quien finalmente ocupe la posición, Luis Enrique podría planteársela.Cualquiera que sea el lateral izquierdo del Barça, además, si el Athletic pone en liza la presión adelantada que en anteriores enfrentamientos entre estos equipos ya logró poner en aprietos a los catalanes, va a ver aumentada su importancia con balón tanto en lo que tiene que ver con la conservación del mismo como a la hora de construir rutas de salida alternativas. Una que en el pasado resultó especialmente efectiva fue la lateral, bajando Busquets a generar la superioridad numérica frente a los dos puntas rojiblancos, permitiendo la progresión en conducción del central y la posterior liberación de unos de los hombres de banda previa atracción de su marca por parte de la aproximación del central.

– La presión del Athletic

Los últimos duelos entre el Barça y el Athletic Club han venido marcados por la presión adelantada planteada por los bilbaínos para incomodarle la salida a los azulgranas, cuando no para recuperar el balón en situaciones más o menos cercanas a la portería contraria. Su despliegue y ritmo defensivo, organizado en un 1-4-4-2 sin balón especialmente agresivo con las recepciones de espaldas de los interiores catalanes, fue el arma escogida por Valverde la temporada pasada para medirse a los culés en Liga, Copa del Rey y Supercopa. Pero algunas cosas cosas han cambiado desde entonces. Para empezar, la más importante del lado local es que la puesta a punto del Athletic este verano parece marchar más despacio que el anterior, y tanto la eficacia de la presión como la seguridad que por detrás de ella sea capaz de de tener el equipo, ofrecen más dudas que entonces. Ya en su estreno liguero, un Sporting de recursos más modestos para la contra que los que presentará el Barça, desgarró la transición defensiva de los leones con demasiada rotundidad. Del lado culé, las novedades más importantes a propósito de esta cuestión, probablemente tengan que ver con la ausencia en los primeros pases de un activo como Andrés Iniesta y con la ya mencionada presencia de un Leo Messi tan liberado como siempre pero que en el inicio de curso está enfocando esta libertad a zonas más retrasadas y, por lo tanto, más vinculadas al inicio de la construcción del juego. Tanto su capacidad en el envío como la destreza de Luis Suárez como amenaza directa, se presentan como dos cabos potencialmente demasiado sueltos si la presión local no es todo lo eficaz que San Mamés desearía.

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– Foto: David Ramos/Getty Images

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