En un momento dado | Messi espera a Suárez y a Neymar
Blog, Fútbol, Análisis, Barça, F.C.Barcelona, Guardiola, Messi, Neymar, Piqué, Iniesta, Luis Suárez, Previas, Rivales, Perfles, Jugadores, Planificación, Barça B,
20854
single,single-post,postid-20854,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,paspartu_enabled,qode-content-sidebar-responsive,qode-theme-ver-9.2,wpb-js-composer js-comp-ver-4.11.2.1,vc_responsive
MANCHESTER, ENGLAND - OCTOBER 31: Luis Suarez (L) of Barcelona looks on next to team-mate Neymar during a training session ahead of the UEFA Champions League match between Manchester City and Barcelona at the City Football Academy on October 31, 2016 in Manchester, England. (Photo by Chris Brunskill/Getty Images)

Messi espera a Suárez y a Neymar

El Barça ganó el triplete de la temporada 2014-15, entre otras cosas, porque en un determinado momento del curso Messi y Luis Suárez intercambiaron las posiciones. El 10 trasladó su hogar desde el falso nueve a la banda derecha, y el uruguayo se convirtió en del delantero centro del equipo en el recuperado 1-4-3-3. Desde las posibilidades de aquel cambio edificó el cuadro culé el sistema que le haría ganarlo todo. A partir de lo que provocaba Leo con el balón en los pies partiendo más o menos cercano a la cal, y de lo que desencadenaban a su alrededor sus movimientos abandonándola, normalmente, en dirección a la zona del interior derecho. Las compensaciones de Rakitic y Luis Suárez, las sociedades con Dani Alves y Busquets, los balones al espacio para Neymar y Jordi Alba, el vaciado del carril zurdo para que Iniesta desequilibrara y acelerara la jugada… Unos meses más tarde, colmado de metal y volviendo de las vacaciones, el recuerdo de su versión más pausada en los partidos decisivos de Copa de Europa y la lesión del argentino a poco de arrancar la nueva temporada, dieron con la eclosión del Andrés Iniesta más dominante de los últimos años en una actualización de mayor peso en la dirección y con la necesidad de construir un nuevo sistema de juego.

La nueva jerarquía del manchego, en la orilla contraria que habitaba Messi, había trasladado el epicentro hacia el carril izquierdo, modificando las funciones de socios cercanos como Neymar y Jordi Alba que pasaron a relacionarse menos con el espacio y más con e balón y alterando buena parte de aquellos mecanismos que el curso anterior habían florecido a partir de la atracción producida sobre el juego y el rival por Messi en banda derecha. La solución, que en esta ocasión no reeditó el triunfo europeo pero sí las victorias en Liga y Copa, desembocó en un Leo más centrado y, por lo tanto, cercano al origen del juego, habilitado para consolidar relaciones con Andrés, Neymar y Alba a través de la pelota. Un Messi progresivamente más centrocampista, como aquel que en un inicio imaginó Luis Enrique, asumiendo un peso específico no sólo en la zona de la mediapunta sino incluso por detrás, en un equipo de mayor control que el que se había desencadenado meses antes.

Una de las principales consecuencias de la nueva zona de influencia de Leo Messi resultó ser el sacrifico de una plaza de delantero, no desde un punto de vista efectivo -41 goles y 26 asistencias en 49 partidos contemplan la temporada del argentino- pero sí, por momentos, en cuanto a la presencia. La llave para reducir el impacto de haber cambiado al Messi delantero por el Messi centrocampista fue Luis Suárez. Si Neymar había asumido el liderazgo del equipo en el tiempo que duró la lesión del 10, a su regreso y acomodo cercano a la medular, fue el uruguayo quien redobló su impacto en la delantera para que el nuevo dibujo, a la práctica un 1-4-3-1-2, no acusase la presencia de un delantero menos ni tan siquiera cuando el rendimiento de Neymar Jr. se desplomó. Si antes de la vuelta de Messi ante la Roma el bagaje goleador de Suárez había sido de 15 goles en 18 encuentros (0,83 por partido), desde que Leo se reincorporó al equipo y hasta el final del curso firmó 44 en 35 (1,25 por partido). Con su actividad constante por todo el frente del ataque, Luis valió por dos.

El tercer capítulo en el Barça de la MSN ha llegado esta temporada, con Leo Messi interviniendo en zonas todavía más retrasadas, seguramente en ausencia de un elemento creativo en esos primeros metros como era Dani Alves. De nuevo manteniendo sus efectos de delantero (19 goles y 7 asistencias en 16 partidos) pero posicionalmente el más centrocampista de toda su carrera. Un 1-4-3-1-2 en el que, en esta ocasión, el uno que representa el argentino no tiene que moverse necesariamente por delante de la medular sino que incluso puede descender hasta la mismísima altura del mediocentro. Pero este Messi, parece, más necesario que nunca en la sala de máquinas culé, ha coincidido durante el arranque de curso con una versión menos estruendosa de sus otrora compañeros en la línea de ataque. Neymar sólo ha anotado 6 goles en 16 encuentros y Luis Suárez 11 en 18, y de los últimos 14 que ha logrado el equipo hasta 10 han tenido que llevar la firma del 10. Probablemente, por la confección de la plantilla y las preferencias de su entrenador, hasta nueva orden el Messi centrocampista sea imprescindible en este Barça, pero sus dos compinches favoritos pueden volver a hacer que no se note.

Artículos relacionados: 

– Foto: Chris Brunskill/Getty Images

4 Comments
  • Riera
    Posted at 10:52h, 01 diciembre

    Albert, tomando en consideración la evolución del sistema y el título que encabeza el presente artículo, ¿se espera que Suárez y Neymar recuperen el movimiento de compensación y ruptura, respectivamente?

  • vi23
    Posted at 14:01h, 01 diciembre

    Me pregunto si en esta nueva situación podría tener sentido un falso interior derecho trabajador que supiese oficiar a la vez como extremo y pudiese llegar a gol y cubrir bastante campo. Alguien que no sé si existe (¿Pogba?) pero que, de existir, no es tan descabellado que pudiese ser Aleix Vidal (o sí?)

  • Paco
    Posted at 15:25h, 01 diciembre

    Que Messi esté en la base de la jugada es una idea cojonuda, más si tienes a dos arriba que son también top. Pero ya que Luis Enrique hmapuesta por eso, debería ser radical, me explico.
    Si Messi está en la base de la jugada debe ser siempre, el primero al que busque Busquets o incluso Piqué o Mascherano. Eso le da seguridad a la salida del balón, porque tienen un apoyo seguro y de fiar, cosa que no tienen con los interiores que están disponibles actualmente (con Iniesta sí). Desde esa seguridad al iniciar la jugada se puede construir más y mejor, y ahí está como ejemplo el partido contra la Real Sociedad.
    Aunque jugar a ser entrenador es muy fácil

  • Morén
    Posted at 19:00h, 01 diciembre

    @Riera

    No sé si la nueva solución pasará por los mismos movimientos. Al final, hablamos de un tercer Leo (primero el extremo, después el mediapunta y ahora el más centrocampista) y quizá requiera también de una tercera vía. O puede que lo que cambie sea aquello que lleva a Messi a ser tan centrocampista y -pongo por caso- el Barça encuentre en Sergi Roberto alguien para liberar al argentino de tener que retrasarse tanto y pueda adelantar algo más su posición.

    @VI23

    Y más que llegar al gol (al final Messi los está marcando igualmente aún jugando más atrás) compensar posicionalmente. Un poco es ese problema que se encontró el Barça al final de la temporada pasada porque la aportación de un Rakitic escorado no resulta especialmente determinante y para el que Denis o sobre todo André parecían incorporaciones interesantes.