En un momento dado | Busquets a favor de remontada
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BARCELONA, SPAIN - OCTOBER 15: Sergio Busquets of FC Barcelona looks on during the warm up prior to the La Liga match between FC Barcelona and RC Deportivo La Coruna at Camp Nou stadium on October 15, 2016 in Barcelona, Spain. (Photo by David Ramos/Getty Images)

Busquets a favor de remontada

Una remontada como la que se propone esta noche el Barça requiere de una atmósfera especial, tanto fuera como dentro del terreno de juego. Arrastrar el partido hacia la lógica particular que tienen este tipo de historias. De pasar por encima de la verdad. El Barça, al menos el que desde hace meses se muestra con regular irregularidad, no es superior a la Juventus de Allegri por una diferencia de tres o cuatro goles. Un duelo enfrentado por ambos conjuntos de forma normal, de acuerdo a las normas y preceptos que el fútbol guarda para el día a día, no le sirve a los de Luis Enrique para llover sobre mojado en esta Champions League. Necesita provocar una noche que no existe. Sergio Busquets es un futbolista extremo, cuya radicalidad en virtudes y en defectos marca a cuchillo sobre el césped el tipo de escenario que su fútbol necesita. En eso es como un reloj suizo: si el equipo se lo permite y lo acompaña, su impacto en el juego es absoluto y su figura se agranda con cada mordisco que da al balón; pero si en cambio la puesta en escena colectiva se lo niega, independientemente de cómo esté y de cómo se encuentre, queda desarmado. Sobre esta cuestión, la temporada del Barça es buena guía, pues la alternancia con la que los culés han mostrado su versión cómoda o su cara más sufrida, ha llevado de la mano al rendimiento de su mediocentro.

La particularidad del catalán, no obstante, es que cuando la mecha está prendida y de este modo cuanto tiene alrededor rema en dirección al destino que él también pretende, pocos son capaces de acelerar tanto la marcha. Si a Busquets se le concede “su partido”, lo dispara y extiende hasta cada rincón del terreno de juego. Una vez activado, es puro contagio. Exactamente eso es lo que necesita hoy de él su equipo para transformar el encuentro en el mejor escenario posible. Uno en el que, de las cuatro fases del juego, sólo se cuenten tres. Noventa minutos sin mirar hacia Ter Stegen. En salida de balón, se pudo notar en Turín, Sergio tiene un papel fundamental ahora que la base de tres centrales lo ha liberado de tener que descender un escalón eliminando el apoyo por delante al pasador. Por posicionamiento, gesto e intención, es un activo que debe hacer mucho por suavizar los efectos de una presión juventina como la de la ida. Una pieza en la que respaldar los primeros servicios y sobre la que hacer descansar la parte de la estructura azulgrana más directamente pensada para atacar. He aquí la clave principal: Busquets en campo rival. La zona donde Sergio siempre quiere estar y donde el Barça querrá que lo mantenga. Con y sin balón, es su hábitat natural. Donde pasa de ser presa al depredador más voraz. Tocando con velocidad e imprimiéndole el ritmo necesario al juego, sirviendo y devolviendo rápido a Messi, Iniesta, Neymar y compañía, y acompañando el apoyo en corto con algún servicio vertical hacia el desmarque de un compañero que haga perder referencias a la zaga rival.

Construyendo la base de un Barça que juegue arriba y que con ello localice el esférico cerca de Buffon tanto en ataque como en defensa. Pocas acciones abren más a una defensa que el robo adelantado cuando el equipo en poder del balón empieza a desplegarse. Sergio Busquets es experto en este arte, y cuanto necesita para ponerlo en práctica es, solamente, que su equipo juegue arriba, algo que como se ha reseguido hasta ahora él puede potenciar. Además, paralelamente al robo, la capacidad que tenga el 5 del Barça de marcar con su presión el espacio efectivo por el que discurra el partido, los límites reales de la disputa entre azulgranas y bianconeri, debe ser uno de los trazos más definitivos en favor del paisaje que el Camp Nou necesitará albergar. Uno en el que la Juventus no encuentre salidas ni momentos de descanso. En el que ningún culé, si el balón es italiano, tenga que ver, aunque sea desde lejos, los ojos de Ter Stegen. Una avalancha constante de ritmo agresivo, fluido e ininterrumpido. Un escenario especial, a favor de ola, para que si el Barça marca el primero, el Camp Nou pueda hacer el segundo y así el tercero pueda llegar solo.

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– Foto: David Ramos/Getty Images

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