En un momento dado | Munir, el movimiento y la necesidad
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Munir El Haddadi #9 of FC Barcelona shoots at goal during the International Champions Cup match against AC Milan at Levi's Stadium on August 4, 2018 in Santa Clara, California. (Photo by Lachlan Cunningham/Getty Images)

Munir, el movimiento y la necesidad

Munir El Haddadi debutó en el Barça B en marzo de 2014, y a finales de año el delantero ya sumaba más titularidades con el primer equipo de las que anteriormente había contado en el filial. La salida a última hora de Deulofeu, la sanción que arrastraba Luis Suárez del Mundial y una pretemporada positiva del canterano desembocaron en el de El Escorial iniciando el curso con los mayores antes de haber hecho lo propio como jugador del segundo equipo. Una vacante descubierta a última hora y una necesidad puntual pusieron sobre él el foco, y lo subieron al ascensor más pronto de lo previsto. Primero desde los onces, ocupando el espacio central que más tarde pertenecería a Luis Suárez, y posteriormente, ya con el uruguayo en su lugar, como carta de refresco desde el banquillo, la primera aventura de Munir en el primer equipo del Barça estuvo marcada por la confrontación de dos aspectos encontrados. Por un lado, el jugador ponía sobre el verde la inteligente lectura de los movimientos en ataque y la intención finalizadora que le habían permitido sobresalir en edad juvenil, pero su aportación, por norma, chocaba con una realidad rítmica que, prácticamente sin escalas en categorías intermedias, se le escapaba.

Sus pies, contrastados entre iguales tanto en el manejo como en el golpeo, no se acompasaban ni con lo que su mente interpretaba ni con lo que demandaba su nuevo hogar, llegando a transmitir una impresión de insuficiencia técnica muy alejada de la cara mostrada por el delantero en categorías inferiores. La primera vez que hizo falta quizá fuera demasiado pronto para él. A Munir le tocó aprender de un modo distinto a como aprenden los demás. Fallando más de la cuenta para madurar, sin el abrigo que da la oscuridad y falta de atenciones. Ante un juicio, el de la exposición temprana, que no pareció reparar en que, casi dos años después de irrumpir en el equipo -quizá los dos años que en otras condiciones habría vivido en el filial- el fútbol de Munir y el ritmo del primer nivel empezaban a darse la mano. Un final de curso 2015-16 con seis goles en siete encuentros, una ilusionante pretemporada 2016-17  y un impacto en la Supercopa ante el Sevilla más que notable, fueron las tres pistas más claras de una evolución que, sin embargo, no evitaron sendas cesiones que primero llevaron al delantero a Valencia y posteriormente al Alavés. Ahora, tras completar una fantástica campaña en Vitoria, sobre todo a raíz de la llegada de Abelardo al banquillo albiazul, vuelve a un Barça que, sobre el papel, contará con él para cubrir una de sus necesidades. Como hace cuatro años.

Y es que, más allá del rol concreto que pueda desempeñar Munir como delantero centro reserva, el canterano pasa por ser, posiblemente, el delantero más activo y móvil sin balón de la plantilla. En una línea repleta de futbolistas más amigos de recibir el balón al pie que de lanzar un desmarque, que la temporada pasada acusó la falta de amenaza corriendo al espacio en los momentos en que no disfrutó del control, y que en verano no ha incorporado un atacante de estas características salvo reconversión del brasileño Malcom, los inteligentes y agresivos movimientos de Munir cuando el balón está lejos de su parcela potencialmente deben ser un recurso incluso determinante en tramos de la temporada culé. Moviéndose por delante de Leo Messi en contraste con un Luis Suárez cada ves más menguado a nivel físico, rompiendo desde la izquierda por delante de Jordi Alba o desde la derecha activando el golpeo de Philippe Coutinho, amenazando la profundidad cuando el rival regale metros y afilando su instinto finalizador en momentos ajustados. Un delantero cómodo para el tipo de fútbol que practican quienes le rodearán y con determinadas características, que a ellos les faltan, desde las que alimentarse mutuamente.

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– Foto: Lachlan Cunningham/Getty Images

4 Comments
  • Javier
    Posted at 02:35h, 05 septiembre Responder

    Te parece suficientemente rápido para ese rol? Creo que Malcom puede ser mas valido en cuanto a velocidad y profundidad, quizás no tanto en cuanto a movilidad, inteligencia táctica, finura en la asociación, resistencia física y trabajo defensivo. Es que nunca me había parecido Munir un jugador que aportara profundidad, Sandro quizás si, Munir siempre me pareció un mediapunta/ segundo punta mas asociativo y de balón al pie.

  • Javier
    Posted at 02:53h, 05 septiembre Responder

    Incluso Dembele si le coge el gusto a desmarcarse al espacio me parece mas rápido y profundo.

  • Morén
    Posted at 20:18h, 05 septiembre Responder

    Es verdad que Munir no es un velocista, un jugador que, por condiciones físicas, intimide a una línea defensiva plantada en mediocampo. Pero sí me parece un punta tremendamente inteligente moviéndose y con una dosis de agresividad en el desmarque (su alma es de finalizador) que puede servirle al Barça en ese tipo de escenarios. Comentamos en el artículo sobre Malcom la posibilidad de su “reconversión” porque ciertamente él sí tiene ese físico para llegar a ser determinante corriendo largas distancias, pero creo que Munir tiene como constar. Sobre todo, porque el problema que encuentra el Barça en este tipo de situaciones es de movilidad para poder activar el pase de Messi. Cuando Alba está demasiado lejos porque el equipo todavía no se ha podido desplegar. Sin ir más lejos, en el Alavés fue un delantero bastante “abandonado” entregado a generar ventajas por delante del balón a los compañeros encargados de lanzar el ataque.

  • Matt
    Posted at 20:54h, 05 septiembre Responder

    También, comentar qué no solo es capaz de aportar esos movimientos inteligentes y desmarques de apoyo/ruptura como lo ha hecho siempre. Desde la última temporada, se vio en Munir una mejoría técnica y física que se le sería muy necesaria para competir en alto nivel. Sobretodo en su juego de espaldas, en el que es casi imposible quitarle el balón, sabe cubrir bien y elige bien cómo, dónde descargar y también para que lado salir. Se ha hecho más autosuficiente y creo que, en este Barcelona, sería útil incluso para más que solo ser variante para aportar movilidad y profundidad. Después claro, está sus impresionantes gestos técnicos en la finalización que, con un poco de mentalidad y confianza, puede llegar a competir en cierta forma el puesto con Luis.

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