En un momento dado | Avance y retroceso
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Betis players celebrate at the end of the Spanish league football match between FC Barcelona and Real Betis at the Camp Nou stadium in Barcelona on November 11, 2018. (Photo by Josep LAGO / AFP)        (Photo credit should read JOSEP LAGO/AFP/Getty Images)

Avance y retroceso

Esta temporada, el Barça de Valverde es mucho más vulnerable atrás que el curso anterior. Con menos de un tercio de Liga disputado, ha encajado ya más del 60% de los goles que recibió en el total de la pasada, y encadena diez jornadas consecutivas sin conseguir dejar la portería a cero. Entre otros factores, en el repliegue o corriendo hacia atrás, haber perdido el impacto central del binomio formado por Rakitic y Sergio Busquets, ha abierto una grieta en su estructura. A partir de la reorganización del ataque azulgrana con Messi en una teórica posición de banda derecha, el vínculo del centrocampista croata con la cal, tanto en ataque como en defensa, es mayor, y por lo tanto también la distancia con respecto al mediocentro barcelonista. Si Ivan hace un año fue el contrafuerte de Busquets, hoy, como en la etapa Luis Enrique, lo es de Messi. El conjunto del Txingurri, sin embargo, había alcanzado una tregua. Aun sin haber mantenido impoluta la red de Ter Stegen, el nuevo escenario surgido a partir de Wembley, de la consolidación en el once de Arthur, del ascenso de Coutinho al extremo y de la menor presencia de Dembélé en las alineaciones, el equipo venía ofreciendo unas sensaciones mucho más alentadoras cuando el balón cambiaba de manos. La clave no estuvo en campo propio, si no en el contrario, a través de una mejora ofensiva tanto en términos de profundidad como de control y fluidez en la circulación, traducidos en un contexto mucho más favorable para ejecutar la presión después de haber juntado muchos jugadores alrededor del balón, y de haber desordenado la potencial respuesta del equipo contrario. Contra el Betis de Quique Setién no pudo hacerlo.

William_Carvalho

– La posición de William Carvalho en el Camp Nou. (mapa vía fcbarcelona.cat) –

Jordi_Alba_BetisEl partido entre béticos y culés se definió muy rápido como como una disputa de dos batallas, en la que en cada uno de los fondos se enfrentaban la salida de balón y la presión de cada uno de los contendientes. El arranque fue positivo para los azulgranas, pues los primeros duelos se produjeron con un Betis forzado a iniciar a partir de un saque de puerta, y el Barça bien organizado más allá de la divisoria para tapar el avance. Una situación que durante los minutos iniciales provocó varias imprecisiones técnicas de los visitantes que bien podrían haber acarreado castigo. No obstante, poco a poco el partido fue mostrando dos cuestiones que, a la postre, condenarían al cuadro de Valverde: el ataque no le estaba brindando a los locales un escenario ventajoso de presión, y el Betis tenía cómo escapar de un intento de robo barcelonista que no contara con ese respaldo previo. En cuanto al juego con balón, el Barça se vio penalizado, en primer lugar, por el hecho de que su pieza de ataque más determinante volviera de un periodo de inactividad y, por lo tanto, no pudiera lucir un ritmo óptimo de juego; también por el efecto tapón que resultó la entrada de Malcom por Coutinho en la banda de Jordi Alba -en la imagen, el mapa y los pases del lateral durante el primer tiempo- , dificultando que los culés pusieran en liza su mecanismo ofensivo más afilado y el que de forma más simple desordena, gira y empuja hacia atrás a los futbolistas rivales encargados de dar luego salida al juego; y, finalmente, por la pérdida de la segunda referencia entre líneas que normalmente encuentra en la punta izquierda.

El “nuevo Barça de Valverde” ha venido jugando con tres centrocampistas por detrás del balón, dos extremos que acuden a la mediapunta y dos laterales dueños de los carriles. El domingo, en las figuras de Jordi Alba, Malcom y Arthur, las tres premisas se vieron alteradas. Las alternativas fueron desde adelantar al interior izquierdo para que se moviera a la espalda de la medular verdiblanca a cerrar más pronunciadamente el impacto de Messi desde el arranque de la jugada, pasando por desmarques puntuales de Alba que cortaran por dentro al no encontrarse el horizonte limpio por fuera, pero el resultado fue parecido en todos los casos: el ataque culé no juntó ni dibujó una clara desventaja para el Betis a la hora de dar forma a su réplica.

Delantera_Betis

– La posición de Joaquín, Lo Celso y Loren Morón cuando el Betis desarrollaba su ataque. –

Ancho a todos los niveles, distribuido con armonía a lo largo de los distintos escalones de la acción y tejiendo superioridades en cada rincón del avance, la respuesta visitante con la pelota fue demoledora e inmune a cualquier receta que quisiera aplicarle el Barça. Probablemente la llave estuvo en el centro del campo, donde con Guardado como mediocentro, William Carvalho liberado y el tándem formado por Joaquín y Lo Celso pendulando en tres cuartos de campo, los visitantes siempre tuvieron superioridad numérica. Si los interiores del Barça iban dentro, el pase encontraba abiertos a Junior o Tello, sin que quedara claro si su marca debía correr a cuenta de los laterales culés o de unos extremos reclamados inicialmente por la salida de tres centrales de Setién. Si los medios del Betis salían fuera, el arrastre de Busquets, Rakitic o Arthur solía traducirse en una recepción a su espalda de Lo Celso, Joaquín o Loren Morón, y si la medular azulgrana permanecía en el centro y era uno de los zagueros quien rompía la línea para salir a por el balón, cualquiera de los tres verdiblancos más adelantados atacaba el escenario de tres contra tres generado para abrir espacios en la defensa. El punta fijaba a un central, los carrileros a los laterales, la media atraía a la medular azulgrana y la pareja Joaquín – Lo Celso, en sintonía, castigaba la posición debilitada del central restante. El Betis siempre tuvo un camino por el que avanzar y hacer daño.

Arthur_Arturo_Betis

– Arthur y Arturo Vidal activándose entre líneas, el brasileño en tramos del primer tiempo y el chileno durante la segunda mitad. –

No lo tuvo el Barça, que si bien se topó con una presión bética planteada en emparejamientos hombre a hombre, no logró imponer la igualdad numérica de sus atacantes a campo abierto. Con Ter Stegen libre de marca y todas las referencias cercanas tapadas por su par, fue frecuente que el portero alemán buscara en largo a uno de los delanteros, pero por un lado el ritmo de Messi, por el otro la agresividad de Mandi sobre las recepciones de Malcom, y por el otro la capacidad correctora de Bartra contra Luis Suárez, ahogaron la salida culé demasiado pronto. Además, y seguramente provocado por la ansiedad de acercarse al arco contrario rápidamente tras las dificultades a la hora de salir, el ataque del Barça volvió a tener demasiado a la verticalización, extrañando pases atrás desde la punta para dar tiempo a las demás líneas a ganar metros y mover el centro de gravedad del equipo. En este sentido, de nuevo resultó positiva la entrada de Arturo Vidal pues ancló una segunda referencia entre líneas por delante de Busquets y Rakitic, así como el ingreso de Munir ya que con sus movimientos permitió volver a limpiar el carril zurdo para Jordi Alba. Suficiente para mejorar sensaciones de juego, acercarse en el marcador y ganar el parcial del segundo tiempo, pero no para doblegar la claridad y el carácter de un Betis que disfrutó de los espacios que brinda el Camp Nou.

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– Foto: Josep Lago/AFP/Getty Images

1Comment
  • Asier
    Posted at 21:30h, 12 noviembre

    Hoy pensaba si ante estos rivales de 3 defensas y 2 carrileros lo que podría dañar el juego del rival no seria un 4-4-2 con dos lineas de cuatro, pero en el que las dos bandas no fueran exactamente extremos /delanteros/mediapuntas sino laterales superiores físicamente, acostumbrados a subir y bajar, que fueran jugadores con una punta de velocidad sostenida capaces de saber desmarcarse al espacio o saber conducir en alta velocidad con espacios por delante, creo que la principal pega de los carrileros es que solo ellos se encargan de la banda y eso condiciona el ataque y salida de su equipo si tienen que estar demasiado pendientes de defender.

    Estoy pensando en Jordi Alba y Semedo de falsos extremos, la idea seria dejar a Messi y Suarez en punta, y que Alba y Semedo ayudaran en mediocampo estando el rival en ataque organizado, pero que atacaran las espaldas de los carrileros rivales en transiciones mas rápidas hacia portería rival y aprovechando la punta de velocidad sostenida de ambas bandas para generar peligro. Se que no es una idea nada Adn Barça ni Cruyffista, pero bueno supongo que Cruyff, Guardiola y demás también tomaron muchas soluciones que no eran Cruyffistas o de Adn Barça.

    Dejo un video de Semedo mas liberado para conducir hacia el ataque, que aquí no se le a visto tanto: https://www.youtube.com/watch?v=U5KrYwtmaYA&t=13s

    Creo que debe haber otra solución mas al estilo Barça pero creo que en este momento de los jugadores del equipo y por distintos motivos no están capacitados para llevarla a cabo.