En un momento dado | Salir de Arthur, llegar a Dembélé
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BARCELONA, SPAIN - JANUARY 17: Dembele of FC Barcelona celebrates his goal during the Copa del Rey Round of 16 match between FC Barcelona and Levante at Nou Camp on January 17, 2019 in Barcelona, Spain. (Photo by David Ramos/Getty Images)

Salir de Arthur, llegar a Dembélé

Esta temporada, el Barça de Valverde encontró su primer punto de apoyo en Arthur Melo. Sacudidos por una inconcreción táctica que difuminaba toda apariencia de esqueleto sobre el que sostener el juego del equipo, los culés hallaron en Wembley un hilo del que tirar a partir de la participación del brasileño en el interior zurdo del equipo. Una idea vertebrada desde la conservación del cuero, escondido en los pies de Arthur y Coutinho en el sector izquierdo del mediocampo, y desde un ritmo de pases, líneas y apoyos que extendió más allá de la divisoria una circulación capaz de ordenar las piezas y de darle el control del juego a los azulgranas. La primera pista estuvo en Londres. Sin embargo, el nuevo año ha traído al Barça un tipo de prueba distinta. Quizá como respuesta a aquel desempeño en campo contrario gracias al buen manejo de la posesión, o simplemente porque Getafe, Eibar y Levante optan por no encerrar el entramado defensivo en los límites de su propia área, el reto barcelonista más repetido en 2019 ha sido el de la presión. El de encender la luz para llegar a ver, y llevar el juego allá donde ha logrado sostenerlo. En este sentido, los tres capítulos de esta parte de la historia han tenido un componente común en el lado del Barça: la gestión de la base de la jugada por parte de Arthur Melo.

Primer apoyo para los centrales -o para el mediocentro cuando el técnico ha estimado meter también al pivote en el primer escalón del juego-, el alcance del brasileño en el avance ha sido de gran calado y extensión. Escondiendo el esférico, conduciéndolo o manteniendo siempre abierta una salida por la que sus compañeros puedan sentir la brisa, ha resultado el hombre clave de la superioridad azulgrana en esta particular batalla. A Bordalás, Mendilibar y Paco López no les ha salido a cuenta presionar al Barça por culpa, en gran medida, del brasileño. En paralelo, además, el incremento del valor de Arthur esquivando el acoso adelantado de sus adversarios ha ido de la mano de un replanteamiento de Ernesto Valverde con respecto a la configuración formal de su mediocampo. De una ruptura. El Txingurri, en estos partidos, ha optado por quebrar su medular, no sólo hacia atrás -la incursión del mediocentro entre centrales- sino también hacia adelante. Si antes, muchas veces, Rakitic, Busquets y Arthur dibujaron una suerte de línea recta en el centro del campo barcelonista, recientemente siempre han marcado diferentes alturas entre ellos. En concreto el interior derecho -Rakitic ante el Eibar y Vidal contra Getafe y Levante-, a la hora de iniciar el juego, se ha movido más cerca de los delanteros que de los centrales.

La medida, más allá de quitarle a Arthur la responsabilidad de compartir su zona de influencia, ha permitido al brasileño una solución extra para acelerar el juego e impulsarlo hacia adelante. En el partido de vuelta de los octavos de Copa en frente del Levante, esta acción se conjuró con la presencia adelantada de dos piezas más dinámicas y agresivas en el desmarque que otras de las opciones que maneja el técnico. Vidal, como interior derecho, desde el entrelíneas, y Dembélé como delantero, hicieron que, después que Arthur diera salida al juego, éste se acelerara y sacudiera de tal modo que el balón no encontrara dificultades para llegar a Messi, Coutinho o al propio atacante francés. Con espacios por delante, el bloque rival presionante eliminado de la acción y la zaga obligada a correr hacia atrás, la velocidad, imprevisibilidad y acierto de Ousmane fue electricidad para la ofensiva del Barça. Encontrando por dentro a sus socios de línea, activando por fuera a Semedo y siendo compensado por los movimientos de Vidal, Dembélé resultó el nombre propio de un ataque de proceder alternativo. En parte porque los locales disfrutaron de más facilidades para encontrarse por dentro que para activar la siempre recurrente y peligrosa llegada de Jordi Alba por banda, y en parte porque sin la atracción con la que el lateral tira del rival hacia la esquina izquierda del campo, el juego fue menos constante asentando a Arthur arriba. Esta vez el brasileño impulsó al Barça desde detrás de la divisoria.

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– Foto: David Ramos/Getty Images

1Comment
  • Amgz
    Posted at 10:23h, 18 enero

    Albert, no crees que ese nuevo papel que tiene el interior derecho le vendría como anillo al dedo a Aleña?