En un momento dado | Barça 2019-2020 – Capítulo 5: El 9 de Leo Messi
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Luis Suarez of FC Barcelona shows his dejection at the end of the La Liga match between FC Barcelona and Athletic Club at Camp Nou on September 29, 2018 in Barcelona, Spain. (Photo by David Ramos/Getty Images)

Barça 2019-2020 – Capítulo 5: El 9 de Leo Messi

Para los entrenadores de Messi, dirigir al argentino es, al mismo tiempo, una suerte y un reto. Suerte porque ninguno como él facilita procesos -cuando no los reemplaza- tanto por lo que respecta al juego como a los resultados. Llega al triunfo antes que el colectivo y desde allí lo espera, dándole aquello que necesita en cada momento según sus particularidades. Cuando de él se necesitaron los goles, marcó; cuando se necesitaron las asistencias, asistió; y cuando se necesitó el regate, regateó. Pero Leo es también un reto para sus técnicos, ya que su globalidad futbolística requiere ser potenciada a partir de cierta complejidad. Como los más grandes de la historia, lo suyo no es una posición, sino un espacio. Una influencia. Una jerarquía. Y encerrarlo en una cuadrícula no conviene a nadie. Al mejor Messi se le potencia y exprime de otra forma, y el mejor Messi es el que más lo potencia y exprime todo. En este sentido, su carrera como azulgrana transcurre en paralelo a la historia de los ajustes y mecanismos que han buscado sus entrenadores en relación a él, habitualmente vinculados a nivel posicional con dos espacios: la banda derecha y el carril central.

En el primero normalmente tendiendo al movimiento hacia dentro, y en el segundo anhelando la frontal previo diálogo con su mediocampo, lo productivamente libre y determinantemente excepcional de sus recorridos, por lo general han demandado una respuesta en consonancia de sus equipos. El Messi falso nueve de Guardiola, por ejemplo, se acompañó de extremos especialmente verticales y agresivos lanzando la diagonal sin balón para rellenar el área como complemento a la ubicación del 10, mientras que al regreso de Leo a la banda bajo la tutela de Luis Enrique le acompañaron un enfoque particular tanto del lateral como del interior de su mismo costado. Siendo un nueve que se separaba del área los demás tenían que llenarla, y siendo un extremo que se alejaba de la cal algún tercero la debía ocupar. El tránsito de un Messi a otro aconteció estrechamente ligado a la figura de Luis Suárez, un delantero centro inicialmente vencido hacia fuera para concederle a Leo el arranque central, pero que por indicación del propio argentino terminó intercambiando con él su lugar en el esquema: “Luis, quédate ahí de 9”.


Valverde, el 9 y “los dos Messis”:


Las dos temporadas que por ahora han tenido a Ernesto Valverde al mando del FC Barcelona han visto ambas versiones del argentino. En la primera, por equilibrar la banda derecha con un extremo más natural y, a su vez, acercar a Leo a un área en la que ya no pesaba Neymar, El Txingurri apostó por recuperar al Messi centrado que desde 2015 se había mudado a la banda. Con Dembélé, Deulofeu, Aleix Vidal, Alcácer o incluso Paulinho o André Gomes a su derecha, y Luis Suárez a su izquierda, el técnico afrontó la dificultad que en su momento alejó a Leo del rol de falso nueve asignándole un doble papel a su socio uruguayo. Por estatus, por no tener a su lado la pizarra de Guardiola ni la plenitud de Xavi e Iniesta, por la evolución de las respuestas rivales a la incertidumbre inicial provocada por la ausencia de una referencia, y por los cambios a nivel físico y futbolístico vividos por el propio futbolista, Messi, por dentro, ganaba en comodidad en la medida que pudiera disfrutar de los movimientos de un compañero por delante. Para separar la vigilancia de los centrales, darle más aire a su giro o abrirle la opción de avance a través del pase y no únicamente del regate. De hecho, ya Guardiola, en plena cima de su proyecto, había introducido matices en este sentido, como el cambio de banda entre Pedro y Villa en el cierre de la temporada 2010-11 para que El Guaje, partiendo de la derecha, se apoyara en la vocación ofensiva de Alves con tal de arrancar más cerca del área, o la incorporación tanto de Alexis Sánchez como de Cesc Fàbregas que, uno como referencia por delante del 10 y el otro jugando a intercambiar alturas con La Pulga, en no pocas ocasiones representaron ese papel en los momentos y episodios más exigentes del curso.

En su caso, la maniobra inicial de Valverde consistió en diseñar un ataque asimétrico, con un extremo más o menos fijo en la derecha, y dos referencias centrales. Junto a Messi, pues, Luis Suárez sería el delantero más vinculado con la punta izquierda, pero sin apartarse demasiado de la actividad por delante de Leo. El caso es que, superada ya la treintena, la exigencia física del puesto pareció hacer mella en el juego y en el impacto de Suárez, disminuyendo una de las puntas de un tridente que, sin Neymar, ya sólo tenía dos dientes. Seguramente por eso, y sin una incorporación destacada para la parcela ofensiva, de cara a su segundo curso El Txingurri ha modificado la estructura del primero. Messi ha vuelto a acercarse, de partida, a la banda derecha, y Luis ha ocupado el centro del ataque con un compañero a su izquierda -normalmente Dembélé o Coutinho- que le acota el radio de acción. Ha ocurrido, no obstante, que tampoco así el charrúa ha podido ofrecerle a Messi, con regularidad a lo largo de la temporada, ni la continuidad con el balón ni la actividad por delante de la pelota, y mucho menos los movimientos hacia la banda derecha que permiten encender los tres carriles sin forzar el comportamiento del interior ni del lateral. Y a su vez, la ubicación de un extremo izquierdo con recorridos hacia la mediapunta con tal de abrirle la banda a Jordi Alba, en ocasiones le ha dificultado a los culés impulsar el contraataque a través de sus piernas más jóvenes. A pesar de su impacto numérico en Liga, de su relevancia en el sistema y de apariciones positivas en escenarios de exigencia, tanto a la hora de dar sentido a un Messi central, como de hacer lo propio con Leo arrancando desde la banda derecha, al 9 del Barça de Valverde siempre le ha faltado algo. Probablemente lo busque el próximo verano. Si no la solución, sí el material con el que empezar a darle forma.

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– Foto: David Ramos/Getty Images

1Comment
  • Asier
    Posted at 02:12h, 25 marzo Responder

    Para mi esta claro, el extremo izquierdo para jugadores profundos ( dembele + fichaje) y el 9 para Suarez y otro 9 con capacidad para caer a la derecha, para combinar y con gol (Jovic).

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