En un momento dado | Remember the name: Dennis Praet
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Remember the name: Dennis Praet

Este análisis forma parte de la Guía de Promesas 2014 de El Rincón del Esférico, en la cual, desde En un momento dado, hemos tenido el placer de colaborar. Aprovechamos la ocasión, también, para recuperar una antigua sección de EUMD, los Remember the name, una aproximación a jóvenes futbolistas de los que, intuimos, se escuchará hablar. En su día desfilaron por la sección Ever Banega, Karim Benzema, Marek Hamsik, Stevan Jovetic o Daniel Sturridge. Ahora, más de seis años después, los protagonistas serán otros.

 

Nombre: Dennis Praet

Fecha y lugar de nacimiento: 14 de Mayo de 1994, Leuven (Bélgica).

Altura: 1,80 m.

Peso: 72 kg.

Demarcación: Mediapunta

Club actual: Anderlecht

El fútbol belga, en lo que a producción de talento se refiere, atraviesa un momento dulce. Cabeza de serie en el próximo mundial, atesora piezas que pertenecen a las plantillas más poderosas del continente y varios de sus integrantes se cuentan entre los mejores del mundo en su posición. No es una fuente que emane únicamente de un solo club; el origen de los grandes futbolistas belgas está bien repartido. El Anderlecht, como histórico del fútbol belga y ganador de los dos últimos títulos de liga del país, también pone su grano de arena con el capitán Kompany y Lukaku como máximos y más potentes exponentes.

El degoteo, sin embargo, no parece detenerse aquí.  Por detrás de esta selección aparentemente irrepetible, empieza a asomar un segundo grupo de talentos belgas a los que el Mundial de Brasil les llega demasiado temprano. El suyo será el siguiente. Uno de los estandartes de esta nueva hornada que ahora encontramos en la sub-21, es Dennis Praet, dorsal 10 y uno de los futbolistas más importantes –sino el que más- del campeón belga. Salido de la cantera del Genk –la misma que alumbró a Courtois o a Kevin De Bruyne- , llegó al Anderlecht hace ya tres temporadas, y todo apunta a que ya no habrá más. Está listo para un reto mayor.

Que con diecinueve años Dennis Praet lleve el dorsal 10 en el actual bicampeón de su país, nos dice, de entrada, dos cosas. La primera que es muy bueno; el número de Pelé, Maradona o Messi rara vez lo lleva un cualquiera. La segunda, que el chico, de personalidad, no anda precisamente corto. Bien acompañado por el capitán Gillet, y secundado por un ramillete de jóvenes futbolistas integrado por Mitrovic o Massimo Bruno, y al que recientemente se le ha sumado el español Fede Vico, Praet es el líder de su equipo. Desde la posición de mediapunta, es el futbolista que hoy por hoy permite al Anderlecht un techo más alto. Los momentos de fútbol más potentes. Más incontestables. Esto, con un futbolista tan joven, tiene sus pegas; la principal, que la intermitencia en el juego, demasiado a menudo, le hace desaparecer de los partidos. Un mal de juventud que con Dennis se intuye que pueda ser algo más. Pero cuando está, la liga belga se le queda muy pequeña. No tiene respuesta para él.

Praet es diestro y técnicamente un superdotado. Lo tiene que ser para jugar tan rápido. Es una de las principales características de su juego. Su capacidad para acelerar la jugada. Siempre vertical, su objetivo siempre está más adelante y el balón le dura poco en las botas. No es el tipo de mediapunta que necesita amasar el cuero y, quedárselo para él. Control y pase. Profundo, a poder ser. Hacia delante y al espacio. Más que organizar el ataque, a Praet le gusta lanzarlo. Su zona de recepción es amplia. Prefiere hacerlo arriba y aprovechando cualquier punto del eje horizontal del campo. Muy dinámico, activa recurrentemente los costados con sus acercamientos a la cal para buscar el espacio vacío. Y si es preciso, accede a él sin balón, mediante desmarque. El fútbol de Praet se basa en la relación con el espacio y en su aprovechamiento. Lectura para lo primero y técnica para lo segundo. Su juego vertical, sin embargo, no es desbocado. No rueda ladera abajo hasta aplastar la red. El fútbol de Praet tiene esos segundos de pausa que permite matizar el ataque. Un segundo. Un pase atrás. El cambio de ritmo entre jugar rápido, muy rápido…y rápido otra vez. La transición acelera y desacelera pero siempre a velocidad alta, lo cual exige una precisión y sutileza a nivel técnico que no está al alcance de todos. Es muy rápido en la ejecución y el gesto.

En transición defensiva sabe que hay partidos y partidos. Si su equipo es superior, si el rival es rutinario, ahí Dennis hace de estrella. Pero cuando aguarda una gran noche, cuando el rival es de enjundia o la competición exige kilómetros hasta llegar al estadio, es uno más. Y lo cierto es que, aunque seguramente prefiera esconderlo, tiene cualidades defensivas bastante potentes. Para empezar, físicamente es primer nivel. Ágil, rápido y potente, su cuerpo ha evolucionado visiblemente desde sus primeras apariciones y lo que otrora era desventaja hoy es superioridad. Además, posee cierto talento para la lectura del cierre de las líneas de pase del adversario. Se posiciona bien, en diagonal a la pelota, restando opciones al pasador. Y mentalmente es un demonio. Posee tanto carácter que tan lícito es tomárselo desde el lado optimista como hacer lo propio desde el pesimista. Ordena, manda y sitúa. Asume la responsabilidad. Como quien sabe que ninguno de sus compañeros es apto para hacer lo que él hace. Por seguridad en sí mismo no será. Quizá sí por seguridad en el resto. Es de los que abronca si la pide y no se la das. Y si te la da él y fallas…es posible que también. Todo esto, sin embargo, hay que ponerlo en contexto: el campeonato belga. Donde Praet es muy superior. Donde está de paso a la espera de que una liga superior le abra las puertas. Será ahí donde lo deberemos medir.

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2 Comments
  • María
    Posted at 13:51h, 16 enero

    Leyendo sus características de juego es imposible que no se te venga a la mente Mesut Özil. No es el que masca la jugada, si no quien la define. Son tan parecidos como parece al leer este artículo?

    • Morén
      Posted at 20:28h, 16 enero

      Pues está muy bien visto! Sí se parece, sobretodo al Özil más joven, al de Bremen, por ejemplo. Más temperamental el belga y más frío el alemán.