En un momento dado | Dani Alves contra la remontada
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Juventus' Brazilian defender Dani Alves looks on before a press conference at the Sanchez Pizjuan's stadium in Sevilla on November 21, 2016 on the eve of the UEFA Champions League football match Sevilla FC vs Juventus. / AFP / JORGE GUERRERO (Photo credit should read JORGE GUERRERO/AFP/Getty Images)

Dani Alves contra la remontada

A la Champions League no se la gana, se la conquista. No es lugar para proscritos ni para ir contra su historia, sino que hay que hacerse merecedor de su favor. Del mismo modo que la máxima competición europea tiene historias de futbolistas malditos para los que la puerta siempre estuvo cerrada, también recoge amistades mucho más íntimas. Jugadores con los que comparte canción, y para quienes el himno que precede a cada encuentro es el sonido de fondo de la vuelta a casa. Son jugadores Champions. Pocos como Dani Alves han respondido a esa figura durante la última década, en un relato construido a golpe de victoria, colectiva o particular, incluso en los momentos en que, lejos de la orejona, su fútbol más sufría. Estandarte del equipaje ganador que la Juve quiere trasladar de la Serie A a Europa, su partido en la ida rebosó grandeza, enfrentado a quien hasta entonces pasaba por ser el futbolista más indefendible del momento. Para la vuelta en el Camp Nou, la que fue su casa, le aguarda un trascendental doble papel, relacionado desde dos vertientes distintas con un mismo efecto: impedir un discurso de remontada.

A 19 de abril el Barça no es tres goles superior a esta Juventus, por lo que si quiere darle la vuelta al resultado de la ida necesitará un contexto no habitual como el que los de Allegri tuvieron en Turín. Como el que los culés disfrutaron para la histórica gesta ante el Paris Saint Germain. Un escenario reñido con la lógica. El que terminó con Neymar aupado a los altares y con Sergi Roberto convertido en leyenda imperecedera tuvo dos grandes condicionantes. El mental estuvo relacionado el temor, la creencia real por parte de los parisinos, de que el rival que tenían en frente podía, efectivamente, salvar la desventaja de hasta cuatro goles con que volvió de París. Trasladada al juego, la intimidada puesta en escena del PSG se tradujo en un partido de una sola dirección, de orientación hacia el arco de Trapp y apenas alternativas en el dominio del cuero. El balón era del Barça, todo el tiempo y en las inmediaciones del área. Sin que un gran juego local lo llevara a ello, el encuentro se vistió de remontada. Por lo observado en el Juventus Stadium y la desconsideración con que los bianconeri trataron el aura de su adversario, se hace difícil aventurar una respuesta italiana como la que tuvieron los pupilos de Unai, por historia, trayectoria, temporada y por contar en sus filas con expertos ganadores como Dani Alves o Gianluigi Buffon. Si del portero, como en la ida, los turineses van a necesitar puntualidad para aparecer decisivamente en los momentos que disponga el Barça para asomarse a la ventana del sueño, a Dani Alves le aguarda un encargo con el esférico, si cabe, todavía más relevante.

El Barça en general, y el del 1-3-4-3 en particular, no está ideado para vivir sin la pelota, y menos para estarlo en una noche que precisa de tres tantos para igualar la eliminatoria. Por eso, para los culés, pocas cosas serán más dañinas esta noche que una Juventus que le discuta el tipo de partido que vaya a disputarse. Que se resista al escenario de remontada que querrán dibujar los de Luis Enrique, encontrando las soluciones para alargar sus momentos con la pelota y las rendijas por las que llevarla hacia arriba haciendo correr a los azulgranas hacia atrás. Que impida a los Busquets, Iniesta, Messi, Neymar y compañía que el balón sea suyo, todo el tiempo, y en las inmediaciones del área. Dani Alves no es un lateral cualquiera, y no lo es, entre otras cosas, por sus posibilidades con el cuero a la hora de dar salida al juego, de asociarse con quienes tiene cerca con tal de mantenerlo a buen recaudo, y para hacerlo llegar a los hombres de arriba con los efectos que tendría un centrocampista de cuna. Acostado en el mismo lado del campo que Bonucci, Pjanic, Cuadrado o Dybala, Dani puede volver a dar forma al puente que la Juve le regaló al argentino en Italia, o el que Verratti construyó para Di María en París. El puente que una remontada no se puede permitir.

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– Foto: Jorge Guerrero/AFP/Getty Images

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