En un momento dado | El triángulo de Luis Enrique
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MADRID, SPAIN - JANUARY 28: Neymar JR. of FC Barcelona embraces his teammate Lionel Messi (2ndL) celebrating scoring their third goal as Andres Iniesta (L) approaches them during the Copa del Rey Round of 8 second leg match between Club Atletico de Madrid and FC Barcelona at Vicente Calderon Stadium on January 28, 2015 in Madrid, Spain. (Photo by Gonzalo Arroyo Moreno/Getty Images)

El triángulo de Luis Enrique

La evolución táctica del Barça cabe reseguirla a partir de la figura de Leo Messi. Así es desde hace una década. Así fue cuando se le entregó a Lionel la redescubierta posición del falso nueve para que acercara posturas con Xavi e Iniesta, cuando se recurrió a una pieza por delante de él que alejara a los centrales, cuando se le buscó en la mediapunta o cuando se le hizo espacio con el retorno a la banda derecha. Así es también ahora, con un 1-3-4-3 que lo tiene en el centro de sus pensamientos. El camino hasta llegar a él, ha descrito a lo largo de esta temporada dos problemas, uno vertical y otro horizontal. Empezando por el segundo, la salida de Dani Alves constató el poco músculo creativo de un perfil derecho culé sin capacidad para alimentar al 10 si éste se mantenía escorado. Ni Sergi Roberto ni Rakitic lo encontraban con la regularidad y altura que su impacto requiere, y tampoco Leo encontraba en ellos una compañía muy golosa a la que potenciar. Se fue al centro. El segundo problema, el vertical, tuvo que ver con la progresiva dificultad del Barça para llevar el balón arriba. Ni la defensa cuando era presionada ni el mediocampo lograron mostrarse autosuficientes en la tarea, provocando por momentos una desconexión fatal entre el resto de su equipo y la delantera barcelonista. Especialmente con Leo Messi que, en este caso, se fue hacia atrás.

El 1-3-4-3 ha tratado de poner remedio a ambas situaciones. Redefiniendo la banda derecha con la presencia de tres futbolistas en forma de escalera e ideando para ellos un plan, ha ensanchado el ataque catalán hacia los tres carriles, al tiempo que poblando la medular con un hombre de más y potenciando las conexiones exteriores en la salida, ha dado con una ruta de ascenso más o menos cómoda. Se ha acercado a Messi. No ha logrado, sin embargo, una regularidad a la hora de encontrarlo, alternando encuentros en los que ha podido surtir al 10 cerca del área y con continuidad, y otros en los que el juego ha transcurrido arriba pero a los lados de Leo. Si algo han tenido en común las noches más brillantes del plan, ha sido el papel determinante del triángulo formado por el argentino, Neymar y Andrés Iniesta, tres futbolistas a los que el nuevo dibujo conecta desde la proximidad y que ante la Juventus se antojan vitales para alterar la seguridad y el control competitivo de los de Allegri. Los turineses probablemente pasen por ser, ahora mismo, el equipo de la Champions League que menos se sobresalta, y el triángulo de Luis Enrique tiene la llave para que así sea.

De los tres es de esperar que el hombre más activo continúe siendo Neymar, quizá el futbolista más importante a la hora de explicar el nuevo escenario de juego culé. A grandes rasgos, ha pasado de relacionarse como delantero a hacerlo con apariencia de centrocampista. De ser quien recibía la asistencia que lo situara ante el guardameta -un hombre de impacto en los últimos metros- a convertirse en el principal nexo de unión entre la medular y el ataque. Recibe atrás un pase que a menudo no le llega desde el mediocampo sino directamente desde el central o el lateral izquierdo, conduce, sortea y avanza sin que le quiten el balón y no lo suelta hasta alcanzado el último tercio del campo. Es hoy, por papel, insistencia e inspiración, el fuego que más calienta en el conjunto catalán a la hora de encender los ataques. Su nuevo rol se ha convertido en un aliado alternativo de Leo Messi, puesto que representa para el 10 la oportunidad de que el esférico llegue a su mediapunta sin la necesidad de aumentar la distancia que lo separa del área. Es su nuevo Dani Alves. Situados cerca los dos, pero a una distancia suficiente como para que al rival el reparto de atenciones le disguste, la tensión que su doble amenaza pueda ejercer esta noche sobre el pivote derecho de la Juventus se antoja fundamental para el devenir del encuentro. En el reclamo que ejerza hacia la banda Ney y en cómo administre Leo la zona liberada descansa una de las claves tácticas de la noche.

Con tal de que la solución italiana no sea un dique, es decir, una barrera que no precise alejarse en exceso ni de uno ni del otro sino que recurra a una presencia a medio camino encargada de segar la conexión, el de Andrés Iniesta será el otro nombre que añadir a la ecuación. Quien complete el triángulo transformando una conexión única en tres. Moviéndose a un lado y al otro de Neymar, y escalando en vertical para desplazar los ángulos según convenga, su concurso liberado sería definitivo para multiplicar la exigencia de la defensa sobre este sector del campo y terminar liberando a uno de los delanteros. Para ello, no obstante, parece esencial que se mantenga el 1-3-4-3, pues es el dibujo que abre el campo como un tercer carril de ataque y que, a su vez, aúpa al central izquierdo para que asuma labores que antes pertenecían al manchego a la izquierda de un mediocentro que, para más inri, no será Busquets. Si el Barça se reencuentra con la versión de sí mismo a la que le cuesta sacar limpio el balón desde la defensa o que no es capaz de proponer soluciones en su banda derecha, probablemente se vea nuevamente a Iniesta volcado en el auxilio de zonas más retrasadas. Si así sucediera, Luis Suárez tendría la respuesta para volver a dar forma al triángulo de un modo distinto al capitán. Desde un trabajo sobre los dos centrales juventinos que impida sus correcciones sobre otras parcelas defensivas, y desde las caídas a banda izquierda con tal de generar un nuevo centro de atracción posicional complementario al que dibujen Messi y Neymar.

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– Foto: Gonzalo Arroyo Moreno/Getty Images

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1Comment
  • Culé de Chamberi
    Posted at 14:36h, 11 abril Responder

    Extraordinario análisis, una vez más Albert.

    En un escenario ideal, ni Andrés, ni Leo tendrían que perder altura para contactar con el balón, pero hoy, con la ausencia de Busquets, que todavía no tengo claro con quien la va a suplir Luis Enrique (Sergi Roberto, Mascherano, Rakitic, André Gomes por orden de preferencia personal), es muy complicado poder hacerle llegar el balón a Leo con continuidad en la espalda de Khedira y Pjanic, y habilitar con esa misma continuidad a Andrés como el tercer vértice de ese triángulo. Eso sin tener claro si apostará por el 1-3-4-3, o volverá al 1-4-3-3 precisamente por la ausencia de Sergio.

    Yo creo, sin embargo, que la Juve volverá a los 3 centrales hoy, por un doble motivo, liberar a Alves de un duelo sin red con Neymar, y permitir el salto de Bonucci y Chiellini hacia la zona de Leo. Esto abriría un escenario táctico muy distinto, donde la espalda de Alves podría traernos a un Neymar no tan centrocampista, si sabe leer las posibilidades que se le abren de encarar en carrera a la BBC.

    Lo que es seguro es que tácticamente va a ser extraordinariamente interesante.

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