En un momento dado | Como Paulinho en Balaídos
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VIGO, SPAIN - JANUARY 04: Stanislav Lobotka of RC Celta de Vigo competes for the ball with Paulinho of FC Barcelona during the Copa del Rey round of 16 first leg match between RC Celta de Vigo and FC Barcelona at Municipal Balaidos on January 4, 2018 in Vigo, Spain. (Photo by Octavio Passos/Getty Images)

Como Paulinho en Balaídos

Paulinho Bezerra es un futbolista singular en el ecosistema de juego del Barça, al que Ernesto Valverde ha dado utilidad ofensiva, justamente, a partir de ese valor de diferencia que posee el brasileño en relación a sus compañeros. Un elemento de ímpetu vertical con el que romper la baraja, un jugador más relacionado con el espacio que con la pelota, un centrocampista con más impacto en el resultado que en el juego, y el contrapeso al que no se espera cuando a quien se mira es a Messi, Busquets, Iniesta o Luis Suárez. Ayer en Balaídos, sin tres de los citados ni otras piezas habituales que participan de la definición como equipo del actual Barça como son Jordi Alba, Rakitic o Sergi Roberto, sin embargo, El Txingurri fue cómplice del paulista. Ordenados los descansos pertinentes, el once que presentó el Barça para medirse al Celta, estuvo copado por futbolista especialmente indicados para correr con espacios por delante. Además de Paulinho formaron junto al brasileño hombres como André Gomes, Aleix Vidal, Nélson Semedo o Jose Arnaiz, jugadores que subrayan sus virtudes cuando la transición defensa-ataque es generosa en metros. En virtud de este condicionante inicial dispuesto por la alineación escogida, el planteamiento con el que los culés iniciaron el duelo fue uno que incentivó la creación de espacios por delante del balón.

Como punto de origen estuvo la alternancia en las alturas defensivas del conjunto azulgrana, que si bien por momentos buscó incomodar la salida viguesa, la mayor parte del primer tiempo guardó distancia agrupándose en un bloque medio cercano a la línea divisoria. De partida con un 1-4-5-1 en defensa del que habitualmente se descolgaba un interior -André Gomes- para acompañar a Arnaiz en el primer envite, la fórmula se aseguraba poder correr en vertical después de recuperar el cuero, a la vez que proponía un reto al inicio de la jugada local. Así pues, la actitud sin balón del Barça a lo largo de la fase inicial del encuentro se dividió en dos tiempos, uno en el que contemporizar con tal de no abrir una vía de escape fácil que llevara el balón a tres cuartos de campo cuando éste reposara en los pies de los centrales, y un segundo, más agresivo, cuando el esférico alcanzaba el centro del campo tratando de impedir el giro de los medios celtistas. Entonces sí, pudo verse a Busquets o alguno de sus acompañantes ganar metros y perder el sitio en pos de ajustar el acoso, quedando a su espalda los centrales para corregir sobre la zona del pivote, especialmente un Thomas Vermaelen muy entonado. Seguro en campo propio con posesión para el rival, y arriesgando poco en una salida en corto que encontraba al Celta bien organizado arriba y a Busquets muy solo, carente de apoyos cercanos para el mediocentro, el Barça buscó a ambos interiores cerca de Arnaiz para empezar a construir los ataques desde la disputa de la segunda jugada, dándole el ritmo necesario a la acción cuando ésta transitaba hacia a mitad celeste.

En este apartado, además del citado espiritu vertical de la mayoría de sus piezas, y al desgaste de Arnaiz desde la punta movilizando vigilancias por los tres carriles, cobró relevancia Denis Suárez en el tiempo acotado entre el gol visitante y el empate de Pione Sisto. En los tramos de mayor dominio azulgrana del primer tiempo, el gallego fue el Paulinho de otros días, es decir, las gotas de diferencia. Jugando su equipo de un modo más directo y acelerado, él se encargó de juntar compañeros y pausar la jugada lo suficiente como para que, sin negarle la esencia, pudiera conectar algo más a los culés alrededor del cuero. Aún habiendo empezado el partido como teórico extremo, vistió por momentos aspecto de interior, cruzando caminos con un André Gomes deseoso por completar la ascensión. Esta fase del partido no duró demasiado, pues a raíz del gol local subieron las pulsaciones de los catalanes, y lo que hasta entonces había sido una respuesta defensiva sosegada se tornó en una presión considerablemente más alta. La dificultad la encontró el Barça en la facilidad con la que el Celta la sorteaba, amparado en un Lobotka de fácil recepción a la espalda de la primera línea defensiva culé, y a través del cual su equipo logró salir y dirigirse hacia una área de Cillessen que realmente fue más de Vermaelen que del holandés.

- En el segundo tiempo, Valverde cerró la posición defensiva de Aleix Vidal para que Paulinho pudiera salir sobre Lobotka. -

– En el segundo tiempo, Ernesto Valverde cerró la posición defensiva de Aleix Vidal para que Paulinho pudiera salir a la presión sobre Lobotka. –

El problema de la presión lo solventó El Txingurri en el descanso, ajustando la posición de Aleix Vidal en aras de que Paulinho pudiera influir más arriba en fase defensiva. De este modo, si durante el primer tiempo los culés habían mantenido a dos centrocampistas cerrando las bandas y a otros tres en el centro escalonándose en un 2+1 que a menudo dibujó a uno de ellos en paralelo a Arnaiz, el ajuste del técnico blaugrana permitió liberar al segundo interior para que la primera línea de presión se fortaleciera con un tercer jugador. Con Aleix más interiorizado y próximo a Sergio Busquets para cubrir una parcela más central en defensa, Paulinho ganó metros y pudo trabajar de forma más directa sobre Lobotka en el inicio de la jugada del Celta. Gracias a esto, las dificultades que hallaron los de Unzué para salir con el balón controlado fueron proporcionales a las facilidades del Barça para ganar presencia, tanto defensiva como ofensiva, en campo contrario. Busquets encontró compañía, y si bien el ataque posicional azulgrana no rezumó brillantez, en buena medida porque la alineación tampoco lo permitía, el mero hecho de cercar el área inquietó a un Celta que no se mostró del todo seguro en ella. Ni Sergio Álvarez ni los centrales se impusieron en una zona de remate a la que los visitantes cada vez acercaban más amenazas. Alimentándose con centros laterales y buscando la rendija tras recuperar cerca de la frontal, pudo el Barça poner en ventaja una eliminatoria que, sin la sutileza en el último gesto que la decantara, finalmente llegará abierta al Camp Nou.

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– Foto: Octavio Passos/Getty Images

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