En un momento dado | La cara B de Arturo Vidal
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during the Joan Gamper Trophy match between FC Barcelona and Boca Juniors at Camp Nou on August 15, 2018 in Barcelona, Spain.

La cara B de Arturo Vidal

Hace dos semanas se trataba en este espacio un factor recurrente en el Barça de Valverde desde su redefinición en Wembley: su control sobre el juego descendía a medida que el encuentro se adentraba en los segundos tiempos, de la mano de un Arthur Melo que por razones de distinta índole no lograba alargar su efecto tras la reanudación con el mismo impacto que en el arranque de los partidos. Por necesidad de acompasar su respuesta física a los ritmos del fútbol europeo, por la exigencia interpretativa de un modelo distinto a lo que ha venido conociendo, o porque, con ventaja en el marcador, en las segundas mitades los rivales lo han enfrentado a contextos de presión distintos a los que conocía, tan marcado está siendo el lavado de cara que el brasileño le ha dado al equipo a través del control y del orden en la circulación, como la bajada tanto individual como colectiva alrededor de la frontera del minuto sesenta. Pero hasta que el ex de Gremio, a fuerza de tiempo, pueda superar esta barrera, Ernesto Valverde ha encontrado en Arturo Vidal una sorprendente solución.

En estos contextos, aparentemente cabría imaginar al chileno como una alternativa para competir e imponerse en situaciones de menor control, ya fuera por su despliegue defensivo, su recorrido en la llegada o su determinación en zona de remate. Un buen gancho y una defensa eficaz si de intercambiar golpes se trata. Sin embargo, en contra de lo teorizado, la entrada de Vidal le está permitiendo al Txingurri recuperar un control previamente discutido. Lejos de ser el camino distinto por el que adentrarse cuando “el Barça de Arthur Melo” no puede serlo tanto, está resultando la maniobra a través de la cual revivirlo cuando se adivina que le empieza a faltar el aire. Así, de las cinco ocasiones en que el ex del Bayern ha participado sustituyendo a Arthur en la segunda mitad, con más de diez minutos de juego por delante, sólo ante el Betis se redujo el porcentaje de posesión del Barça. Antes Sevilla, Rayo Vallecano e Inter, en cambio, habían visto a los culés repuntar en cuota de balón con la entrada del chileno. Su ingreso anuncia una consecuencia diferente a la que finalmente tiene lugar.

Sucede así, en parte, porque la forma en que la presencia de Vidal repercute en el control del juego es sensiblemente distinta a la que se da cuando es Arthur quien está en el campo. Con el brasileño, la disposición del mediocampo barcelonista acostumbra a situar a sus tres protagonistas sobre un mismo plano, de modo que tanto Arthur como Busquets y Rakitic se mueven más habitualmente de frente a la medular contraria que a su espalda. Sobre el papel se trata de una falta de escalonamiento redundante y no canónica a nivel táctico, pero a la práctica la media culé normalmente supera esta dificultad aparente con un extra individual de sus integrantes en relación al balón que beneficia al resto por contagio. Es un mal anunciado en la pizarra que de inicio el juego no nota, y que si comparece el Barça paga con gusto porque la ascendencia que son capaces de trasladar al colectivo Arthur y sus acompañantes tiene más efectos positivos. A pesar de no escalonar a su mediocampo, la posesión barcelonista sale ganando.

Vidal

No obstante, cuando el desgaste propio o la necesidad del rival dificultan que se pueda dar el extra que precisa la propuesta para cumplir con la exigencia de un posicionamiento más plano, es cuando el plan amenaza con quedarse sin aire. Probablemente por eso la entrada de un Arturo Vidal que, sustituyendo a Arthur, suele ubicarse en una posición más adelantada de la que habitualmente ocupa el brasileño, claramente por delante de Rakitic y Busquets, y muy presente entre líneas a la espalda de los mediocentros rivales, esté permitiendo a la circulación azulgrana volver a llenar los pulmones. El control que Arthur consigue a través de la pelota, Vidal lo recupera desde el escalonamiento posicional. Abre un camino más sencillo en tramos donde al equipo quizá le cuesta más hacer frente a la dificultad, y permite la aparición automática de líneas de pase fáciles para superar la presión cuando un compañero mueve el balón en la base de la jugada. Es el rescate de la pizarra cuando el jugador reclama una muleta en la que apoyarse.

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– Foto: David Ramos/Getty Images

2 Comments
  • Fedecker
    Posted at 18:06h, 15 noviembre

    ¿Y no es posible realizar ese escalonamiento con Arthur en el equipo? Alguien tan completo tácticamente como Rackitic… o en su defecto el propio Arturo Vidal entrando por Rackitic (de inicio digo, supongo que en el próximo partido sea una posibnilidad pues Rackitic no estará) o bien Rafinha o SR… Lo digo por cómo sería el juego del Barça en esa situación. Qué se ganaría y qué se perdería con ello.

    Por otro lado, comentar que hoy he visto que se menciona este blog en el SPORT (lástima que no han puesto el link). Yo, con permiso (si te parece mal lo quito), sí que os pongo el link del sport para que lo podáis ver… https://www.sport.es/es/noticias/barca/arthur-arturo-como-los-numeros-desmienten-algunos-topicos-posesion-7148351#livefyre

    • Morén
      Posted at 13:13h, 18 noviembre

      (Gracias por el aviso! No lo había visto ^^. )

      Hoy, viendo este vídeo del canal de Miguel Quintana (https://www.youtube.com/watch?v=ePZWDr_4V9E), cuando habla de la diferencia de impacto de Arthur en salida vs.en mediocampo he recordado tu comentario. Seguramente la apuesta de Valverde por situar a los tres medios en el mismo plano con Arthur venga de ahí, de la necesidad de tener a Rakitic en el primer escalón para dar inicio. Posiblemente lo ideal ahí sería un jugador que pudiera empezar la jugada por detrás de Arthur pero que la terminara por delante, un jugador con juego de cara abajo y capacidad para recibir de espaldas arriba. Vidal el recorrido lo tiene, y entre líneas se está moviendo, pero a ver si es capaz de pesar en salida como Ivan.