En un momento dado | El vendaval
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BARCELONA, SPAIN - JANUARY 25: Lionel Messi of FC Barcelona celebrates after scoring his team's second goal during the Spanish Copa del Rey Quarter Final Second Leg match between FC Barcelona and RCD Espanyol at Camp Nou stadium at Camp Nou on January 25, 2018 in Barcelona, Spain. (Photo by Alex Caparros/Getty Images)

El vendaval

Jugar contra el Barça de Valverde no es cómodo, y no hay forma de resistirse a ello. En este momento de la temporada, confluyendo la madurez de sus sistema con el momento físico de la plantilla y el punto de inspiración de varios de sus hombres más importantes, en el día a día no se le descubren zonas oscuras. Es sobrio cuando defiende atrás y arrollador cuando presiona delante, es seguro sacando el balón y ágil moviéndolo en campo contrario, el peligro de su centro se relaciona con el de sus bandas, maneja soluciones desde el banquillo y afronta el tramo final de los encuentros con convicción y templanza. No es un Barça que dé pistas sobre cómo enfrentarse a él. En las últimas semanas, Quique Sánchez Flores ha hecho frente al reto que actualmente suponen los culés aceptando cada una de estas premisas y diseñando contra ellas planes muy versátiles. La idea del Espanyol en la eliminatoria de cuartos que los ha enfrentado, no ha sido lineal, sino que ha tenido varios puntos de inflexión y de cambio con tal de adecuarse al amplio abanico de posibilidades que ostentaba el rival que finalmente lo ha apeado de la Copa. A partir de ese saber previo, y desde el conocimiento de que su exitosa estrategia de la ida, a punto estuvo de llegar herida al tramo que le daría la ventaja, el técnico blanquiazul presentó en el Camp Nou varias novedades para no volver a correr el mismo riesgo. Para llegar vivo al final, tenía que sobrevivir al principio.

En Cornellà-El Prat, su propuesta de arraque había consistido en una presión alta, lanzando a ambos interiores casi a la altura del delantero centro, una circunstancia ante la que el Barça fue capaz de habilitar a Leo Messi entre líneas con frecuencia, aunque después no lograra traducir ese suculento botín en el marcador. Quique sabía que no era fácil volver a correr la misma suerte, y que, además, en el feudo barcelonista se multiplican los espacios. Es complicado abarcarlo todo, y más cuando el rival al que te enfrentas es uno capaz de activar ambas orillas del campo. Los dos entrenadores actuaron en consecuencia tomando este punto de partida. Valverde apostó por el 1-4-3-3 y por Aleix Vidal como extremo, con tal de asegurarse con el de Puigpelat y Jordi Alba la amplitud de los costados. El técnico periquito, por su parte, transformó la presión de la idea en un bloque defensivo medio, y la agresividad posicional que en Cornellà lucieron David López y Víctor Sánchez, en una mayor contención y enfoque sobre las posibles amenazas a su espalda. Si en casa transigió con la idea de separar al mediocampo de su línea defensiva, como visitante, a cambio de juntarlos, aceptó darle libertad a los centrales culés. Contra este Barça hay que elegir, y está por ver que haya una elección que sea la buena. También anoche, el equipo de Valverde supo exprimir las zonas a las que no pudo llegar la manta de su adversario.

En concreto, los preceptos a través de los cuales el cuadro local inclinó rápidamente el duelo a su favor, fueron un control de la posesión que mantuviera juntos a sus hombres y limitara las opciones del Espanyol de salir al contraataque, y el apoyo en el cambio de orientación para descubrir los puntos menos protegidos de la muralla blanquiazul. Una mezcla de pases cortos y largos, de juntar y separar, muy propia de la circulación del balón en los equipos del Txingurri. Así pues, con al menos Piqué o Umtiti liberados, su juego movió el balón de lado a lado, resultando el circuito más productivo el que llevaba el esférico desde el perfil izquierdo hacia el derecho. Iniciando con Umtiti, atrayendo con Iniesta y sujetando con Jordi Alba, el Barça en su primer intento normalmente no lograba profundizar por un sector zurdo en el que ubica, como mínimo, a un jugador menos que su rival, pero sí provocaba una basculación cada vez más acentuada del Espanyol hacia la cal. A continuación, habilitada la descarga hacia atrás y la tranquilidad del hombre de apoyo encargado de cambiar el sentido del juego, la fórmula que hallaron los locales para alargar la cadena de pases, mantener el ritmo de los mismos y, ahora sí, hacer avanzar sus ataques, consistió en la devolución hacia los hombres que aguardaban por detrás de la pelota para que éstos la orientaran hacia la otra punta del terreno de juego, donde la esperaban Sergi Roberto, Aleix Vidal y Leo Messi.

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Ellos sí pudieron avanzar, apoyarse en el espacio generado y en la igualdad numérica para batir líneas desde la conducción, el desmarque y el pase. Asomarse al balcón del área con el mediocampo periquito mirando hacia su portería, y hallar en esto las grandes ventajas que sustentaron la remontada de su equipo. Activaron un circuito cerrado, en el que si la primera tentativa no desembocaba en ocasión de gol, el Barça mantenía la tiranía de la presión y la segunda jugada para no dejar escapar el dominio posicional y el ritmo de arrebato. Apenas pudo salir con tranquilidad el Espanyol hasta un segundo tiempo ya decantado, por culpa del feroz ejercicio recuperador de su rival. La altura al juego que dieron las alas, la proximidad de los hombres interiores y la exactitud en el corte de quienes ejercieron de cierre, localizaron el partido en la zona de Messi. Para que el argentino driblara, asistiera, chutara, marcara e, incluso, se destapara en el robo. Como bandera del plan que persigue su entrenador y al que junto a ellos se han sumado el resto. El Barça de Valverde es un vendaval.

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– Foto: Alex Caparros/Getty Images

3 Comments
  • Ruben
    Posted at 23:57h, 26 enero Responder

    La guinda al texto y al partido la pone Coutinho y su ratito, flotando, sin hacer ruido pero con un fluir muy natural y acertado. Es un placer leerte.

  • Iniesta10
    Posted at 13:50h, 27 enero Responder

    El trabajo de Ernesto Valverde (en adelante EV) me parece excepcional. Hasta el mercado de invierno tiene una plantilla sobre el papel inferior a la de la temporada pasada, pero ha construido un equipo demoledor, con mucho equilibrio defensa-ataque.

    Para mi la clave ha sido ese 4-4-2 en línea con las líneas muy juntas que permite una presión muy racional, y también permite asociaciones muy sencillas e intuitivas. por ejemplo, la pareja de delanteros, Suárez se encarga de dar profundidad y generar espacios, y Messi se encarga de aprovechar esos espacios. Uno sube (Suárez) mientras el otro baja a recibir.

    De la misma manera podríamos hablar de la pareja de centrales. o de la de mediocentros, y también los hombres de banda, lateral-interiores abiertos a banda. EV siempre busca la complementariedad. Si Alba va por fuera Iniesta va hacia dentro, si Roberto va hacia dentro, Vidal va hacia fuera abriéndole el campo a Messi.

    La verdad es que ese 4-4-2 en linea, que a veces se transforma en un 4-2-3-1, o en un 4-4-2 en rombo, o en un 4-3-3 me parece todo un equipazo. Creo que ese 4-4-2 en linea es un sistema muy sencillo, puesto que las asociaciones son por parejas, y a la vez muy versátil. Estoy encantado con EV.

    Otra cosa, creo que el gran error de Guardiola en el Barça fueron los fichajes, y ese mismo problema se produjo en el Barça de Luis Enrique. Soy consciente de que ser entrenador de una equipo como el Barça quema mucho y muy rápidamente, pero celebro mucho que se vuelva a mirar hacia la cantera, y que se busquen solo fichajes de gran calidad, aunque sean caros, porque al final lo caro sale barato, y lo barato sale caro.

  • Iniesta10
    Posted at 14:00h, 27 enero Responder

    @ Albert

    Dos cuestiones sobre las que quiero comentar, y también saber tu opinión:

    1 – Creo que este Barça tiene mucha influencia de Cruyff, tanto por la propia formación de los jugadores como por EV, pero a mi, la forma de ejercer la presión, me recuerda mucho al Milan de Sacchi. Ese jugar con las líneas muy juntas que ahoga al rival y le hace perder el balón en zonas muy interesantes para generar peligro … es muy sacchista.

    2 – Se que es pronto para hablar de ello, pero no acabo de entender el fichaje de Griezman, Creo que con Coutinho y Dembelé, más Messi y Suárez, no le veo espacio al francés, que de venir, vendría para ser titular. Vaya, ahora mismo, con este exitoso sistema, no lo veo. En cambio veo más necesarios otros refuerzos y descartes

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