En un momento dado | Banega contra la presión
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Sevilla's Argentinian midfielder Ever Banega applauds prior to the UEFA Champions League quarter-final second leg football match between FC Bayern Munich and Sevilla FC on April 11, 2018 in Munich, southern Germany. Bayern Munich marched into another Champions League semi-final despite 10-man Sevilla holding them to a goalless draw at home. / AFP PHOTO / Christof STACHE (Photo credit should read CHRISTOF STACHE/AFP/Getty Images)

Banega contra la presión

Los mejores tramos del primer curso de Ernesto Valverde al frente de la nave culé han venido acompañados de una elevadísima eficacia en la presión adelantada. Seña de identidad a lo largo de la carrera del Txingurri y solución en el Camp Nou tanto para instaurar dominio territorial, como para hallar a través del robo puertas abiertas en la defensa rival, a modo de caminos alternativos con los que dañar en campo contrario, por momentos sólo la conexión entre Leo Messi y Jordi Alba resultó más letal para los rivales del Barça que el desplegamiento de su presión. Ni la defensa adelantada ni el intento de recuperar el esférico en las inmediaciones del área contraria son cuestiones novedosas en el libreto de juego azulgrana, pues de la mano de la revolución de Cruyff, al tiempo que arraigaba la intención de encomendarse al ataque y de disponer para ello de numerosas piezas ofensivas en las alineaciones, se fue instaurando también la conciencia de que para que esto fuera posible era necesario acompañarlo de efectivos ejercicios defensivos adelantados que encerraran los partidos en la parte del campo donde más pesara la calidad y evitaran que algunos de los futbolistas más talentosos del planeta se vieran obligados a grandes recorridos de retorno defensivo. Cada uno a su manera y con sus particulares señas de identidad, muchos de los últimos inquilinos del banquillo culé han hecho valer como ventaja este elemento del juego.

Por eso, no resulta extraño que, más allá del nivel, al Barça siempre le haya resultado especialmente incómodo enfrentarse a jugadores capaces de desactivar ese plan. Hombres en los que el rival protege un respiro gracias a su habilidad para mantener el balón a buen recaudo y no perderlo, y por su atino dando con las rutas que le permitan entregarlo a un compañero. Futbolistas que, cercanos al primer escalón del juego y, por lo tanto, al origen de la jugada y a la zona donde presumiblemente su equipo ha recuperado la posesión, roban segundos al acoso como en un paréntesis, hacen correr al Barça detrás del balón y lo giran hacia su propia portería cuando todo lo que quisieran ellos es mirar hacia la rival. Verratti, Pjanic o Marcos Llorente la pasada temporada, y Dani Parejo o Ever Banega más recientemente, son alguno de los integrantes de una larga lista. El caso del argentino es uno de los más recurrentes, pues rara es su disputa contra el conjunto azulgrana que no lo señale su actuación como una de las más destacadas del encuentro. Demuestra quite, protección, visión para el pase y una presencia a ambos lados de la divisoria que traspasa el oxígeno desde el pulmón culé al sevillista. Es quien logra proponer un guión que los blaugranas no querrían. Con el apoyo cercano de N’Zonzi para la descarga, una opción entre líneas como El Mudo Vázquez hacia la cual soltar el balón cortando una línea rival, y la movilidad de Muriel como solución en largo, un desempeño del albiceleste parecido al del último precedente en Liga es una de las cuestiones que menos conviene a los de Valverde. Un interruptor que no les deje ver todo el tiempo.

Durante las últimas semanas, no obstante, bien por un hipotético descenso del tono físico del equipo, bien por los problemas que ha arrastrado Sergio Busquets -el abanderado de la presión culé, o bien como una medida de protección para abrigar a futbolistas en problemas como Samuel Umtiti, aquella presión del Barça que en el mejor momento del equipo fue feroz e implacable, recientemente se ha atenuado. Por un lado este es un factor que desactiva uno de los principales inconvenientes que son capaces de provocar futbolistas como Ever Banega, pues su especialidad rompiendo presiones y cogiendo a contrapié al rival toparía por una intención contraria del oponente. No sería un borrón en el guión sino una línea más de lo programado. Aunque por otra parte este nuevo escenario le facilitaría al argentino adelantar su influencia y establecerla en la mitad defendida por los culés. De su habilidad no sólo para dar salida y encontrar respiros, sino también para ordenar, marcar la dirección y establecer los ritmos, así como de la resistencia y seguridad que presente la contención azulgrana, dependerá la respuesta a cuál de los dos escenarios resulta más dañino para los de Valverde y más puede acercar al Sevilla al título. Sea cual sea, es difícil que Banega no tenga reservado un papel fundamental en él.

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– Foto: Christof Stache/AFP/Getty Images

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