En un momento dado | Esperando a Luis Suárez
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Barcelona's Argentinian forward Lionel Messi (R) talks with Barcelona's Uruguayan forward Luis Suarez (L) during a training session at the Sports Center FC Barcelona Joan Gamper in Sant Joan Despi, near Barcelona on August 15, 2017, on the eve of the Spanish Supercup second leg football match Real Madrid vs FC Barcelona. / AFP PHOTO / LLUIS GENE (Photo credit should read LLUIS GENE/AFP/Getty Images)

Esperando a Luis Suárez

El nuevo Barça de Valverde ha disputado ya dos jornadas de Liga sin haber podido contar todavía con Luis Suárez. El uruguayo no es un jugador cualquiera, ni en general para el equipo ni particularmente para el Txingurri, y menos después de cómo se ha resuelto el verano culé. Su peso específico en el último ciclo azulgrana, su relevancia estilística en el proyecto Luis Enrique y, de forma clara, ser uno de los futbolistas de auténtica grandeza contrastada que todavía le quedan al conjunto barcelonista, hacen de él un jugador capital a la hora de afrontar los escenarios y los retos de una temporada que al Barça se le presenta con apariencia antipática. Perdido Neymar Jr, y mientras el imperfecto Dembélé pule su madurez futbolística, el charrúa será junto a Leo Messi el otro gran argumento catalán en ataque. El segundo hombre con más cosas que decir allá donde decirlas tiene más consecuencias, y dónde éstas adquieren una mayor trascendencia a la hora de definir la suerte de las batallas libradas. No por nada, el mejor Luis Suárez levantó junto a sus compañeros triplete y doblete de forma consecutiva, y uno menos afinado y puntual despidió con decepción el curso que sentenciaría al proyecto que él mismo contribuyó a perpetuar. La temporada pasada del punta de lanza culé transcurrió como un constante compás de espera en forma de una llamada a la que, del todo, nunca acudió.

En total, 36 goles la contemplaron, pero ni la trascendencia de los mismos -en la fase final de la Champions solamente anotó uno- ni el impacto de su juego en los encuentros, dio forma al ariete voraz que unos meses antes ajustició sin miramientos las redes de Manchester City, Paris Saint Germain, Juventus, Atlético o Real Madrid. El descenso en la inspiración de Suárez quedó acentuado, además, por la coincidencia primero con el desacierto que arrastró Neymar hasta inaugurar el 2017, y después con la necesidad de que bien el brasileño o bien Leo Messi multiplicaran su peso en el juego varios metros por detrás de lo habitual con tal de auxiliar a un colectivo sin soluciones, a cambio de adelgazar el músuclo intimidatorio del frente de ataque azulgrana. En los últimos metros, a Luis Suárez muchas veces le tocó pelear solo, y en esta ocasión no se bastó. De cara al nuevo curso, podría suceder que el futuro más inmediato le plantee un contexto similar, dada la reducción de capacidad resolutiva causada por la salida de Neymar y por la amenaza de que, no cubierta la necesidad de un mensajero que una la sala de máquinas con la zona de finalización, Messi deba volver a disfrazarse de solución cerca del centro del campo. Al respecto del argentino, sin embargo, no parece ser esa la intención inicial de Ernesto Valverde, quien de momento no ha hecho más que avalar dentro del campo aquello sobre lo que insiste fuera: prefiere que Leo juegue cerca del área rival.

Su fórmula, en las pruebas libradas por el equipo en Liga, ha dibujado al 10 recuperando su otrora demarcación de falso nueve, aprovechando la ausencia de Luis Suárez para formar en el centro del ataque custodiado por dos extremos pensados para él. Alcácer, Deulofeu, Aleix y Denis han sido los cuatro hombres que, con más o menos minutos, han tratado de acompasarse al argentino y equilibrar desde las alas la libertad que se le entrega. Dos goles, cuatro disparos a la madera y doce tiros a puerta más tarde, la vuelta de Suárez resulta una pregunta directa a las primeras pinceladas del Barça 2017-18. A propósito de la posición de Leo, del encaje de Luis con ella y de la respuesta que pueda dar el charrúa. Sobre si casi una década después cabe volver a imaginarlo partiendo desde un costado buscando la diagonal, compensando el espacio liberado por el 10 y empujado a separarse de la cal por un lateral como Jordi Alba. Sobre si con él de regreso al centro la banda derecha culé hallará la forma de mantener el equilibrio. Sobre si se repartirá el área y la frontal con Leo, o si, por el contrario, será el hombre señalado que, manteniendo el poder de su remate, permita a Valverde desdecirse y vestir a Messi de origen empleando al argentino unos metros por detrás. Hay que esperar a Suárez para saber cómo será el nuevo Barça.

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– Foto: Lluis Gene/AFP/Getty Images

9 Comments
  • vi23
    Posted at 10:32h, 08 septiembre Responder

    Yo tengo mucha curiosidad. Para mí la izquierda le podría venir bien porque no necesitaría estar muy exterior y porque recibiría el pase de leo

    Para mí su problema son las sensaciones. Esta menos rápido pero también menos hambriento, o eso pareció el año pasado

    Mucho me temo que su nivel marcará hasta donde puede llegar el equipo

  • Iniesta10
    Posted at 10:55h, 08 septiembre Responder

    Yo creo que Suarez, y también Alcácer, deben jugar de 9 por delante de Leo. A mi me parece que el Barça tiene una plantilla muy enfocada a jugar con un 4231 con Leo en la mediapunta y Suarez de 9. Me encaja como Mediapunta por la Derecha Dembelé, y de mediapunta por la izquierda Iniesta. Está claro que el peso de la jugada lo llevaría la banda izquierda, y la derecha sería más de abrir el campo y dar profundidad.

    Es lo que yo creo que sería mejor para el Barça en función de la plantilla actual disponible, pero la realidad es que Valverde ha preferido jugar con Alcacer en banda izquierda, y con un sistema 433, por lo que seguramente no veré ese 4231 que me gustaría ver. Está claro que yo no soy muy bueno en esto de comprender el futbol, pero es que creo que él Barça tiene diseñada la plantilla para jugar con ese 4231

  • Jos
    Posted at 12:23h, 08 septiembre Responder

    El problema con el 4-2-3-1 a mi entender es que Sería Roberto tiene difícil encaje en ese sistema más allá del lateral derecho; no lo veo jugando en la pediapunta por la derecha ni en la base de la jugada, que se repartirían entre Busquets, Rakitic y Paulinho..

    • Iniesta10
      Posted at 13:20h, 08 septiembre Responder

      Pues fíjate que yo si lo veo formando el doble pivote: tienes a Bussi/Roberto y a Paulinho/Rakitic. No sería la primera vez que Sergi Roberto juega de pivote. Incluso, porque no un doble pivote Bussi+Roberto?. Sergi es un box to box. La verdad es que costaría poco probar.

      Para mi la media quedaría de lujo de la siguiente manera:

      [Iniesta/Denis + Messi/Rafinha/André + Dembelé/Deulofeu], con [Bussi/Roberto + Paulinho/Rakitic] por detrás

      Queda una plantilla de lujo, nada que envidiar la Madrid

  • Gordillo
    Posted at 13:43h, 08 septiembre Responder

    Iniesta10
    Yo no se muy bien el encaje que hará valverde pero la idea de que Iniesta sea el que se ocupe de la banda izq como hace unos años(isco seleccion,Silva manchester, Bernardo Silva Mónaco, etc…) si que creo que puede darle una llave interesante a valverde. No se si en 4-2-3-1 como dices tu, en 4-4-2, a lo Marcelino, con dembele e Iniesta en bandas y suarez y Messi arriba, o en 4-3-3 do de los encajes serias más difíciles.
    Yo creo que si a Iniesta se le quiere seguir aprovechado se le debe recortar el terreno a recorrer, tanto para atacar como para defender y que vuelva a la batalla da no me parece una mala opción aunque se reduzca sólo a alba el pase de rosca de Messi.

  • @floydianthink
    Posted at 17:45h, 08 septiembre Responder

    Efectivamente las piezas parecen encajar mejor en un 4-2-3-1 que en el clásico 4-3-3. En cualquier caso, ya dijo Valverde que no es tan importante el dibujo en sí como lo es la idea y, por ende, las funciones de los jugadores sobre el campo. Es más determinante saber si Leo se moverá más por el centro o por la derecha que saber si el equipo se plantará con el 4-3-3 o el 4-2-3-1.

    El hecho de que Valverde pida a los extremos se interioricen en los últimos metros, sumado a la inteligencia táctica y gran interpretación de los espacios del uruguayo, hacen que no sea un drama que Luis no parta inicialmente del centro. Lo que se perdería es su función de fijar a los dos centrales. Tampoco podría ser abanderado de la presión (a lo Sergi Roberto contra el Betis), cosa que nunca se le va a pedir a Messi.

    Por otro lado, la clave para que Messi pueda partir desde la derecha y acabar en el centro la podrían tener Paulinho y Semedo: dos jugadores capaces de abarcar mucho espacio corriendo tanto hacia delante como hacía atrás (mejorando especialmente en este segundo dirección a Rakitic y Sergi Roberto/Aleix Vidal). A falta de interior y lateral derechos con capacidad de asociarse con Leo, al menos que sean capaces de cubrir el espacio que éste deja con garantías. Y sería muy interesante que Semedo empezase a ser una amenaza arriba para que el rival no pudiese bascular descaradamente hacia el lado fuerte de nuestro ataque. Ídem con la presencia en el área del interior derecho, sea Rakitic o Paulinho.

    Veamos cómo conjuga Ernesto la posición de sus hombres en ataque con la influencia que esto tenga en el inicio y ejecución de la presión. Va a ser bonito de analizar.

  • Morén
    Posted at 18:49h, 08 septiembre Responder

    @FLOYDIANTHINK

    Para mí, el reto de la banda derecha si Messi ejerce como falso extremo derecho (es decir, teóricamente parte de la banda pero en la práctica juega por detrás del delantero”, me parece más ofensivo que defensivo. Es verdad que hay momentos y momentos, pero a fin de cuentas es lo que más tiempo hará el equipo, y lo que más veces enfrentará el rival. Desde ahí se edifican las posteriores ventajas o desventajas en el juego del Barça (otro ejemplo: la respuesta defensiva de Busquets si el equipo le permite defender en campo rival o lo lleva a hacerlo en el propio). En este sentido, para mí el debe del equipo los últimos cursos al respecto de su perfil derecho ha sido que sin Leo ahí ha producido muy poco en ataque posicional. Las llegadas de Sergi Roberto cuando ha habido espacios y poco más. El rival ha podido defender preocupándose “sólo” de dos de los tres carriles, y eso para un Barça que cuando ataca lo que necesita es abrir el campo para generar espacios interiores, es muy problemático. Sean quienes sean (y vengan de las posiciones que vengan) los hombres que se muevan por ese lado del campo, creo que lo fundamental es que los rivales puedan ver en ellos un peligro si les llega la pelota.

    • @floydianthink
      Posted at 21:19h, 08 septiembre Responder

      Por eso sería interesante que Semedo fuese una amenaza ofensiva superior a la que supuso Sergi Roberto el año pasado. En un hipotético 4-2-3-1 con Leo en el centro sí que existiría la figura de un extremo (Deulofeu o Dembélé) encargado de generar. Especialmente provechoso sería el papel del francés dando el último pase a Leo o al propio Suárez; sin duda sería más efectivo que al revés. Veremos qué propone Valverde y cómo afectan esas decisiones al equilibrio (tanto ofensivo como defensivo) del equipo.

  • Michel
    Posted at 19:34h, 08 septiembre Responder

    Una variante interesante es que tanto Dembele o Deulo pueden jugar en ambas bandas y con ello Valverde puede cambiar las posiciones iniciales si Suarez juega abierto a izquierda sin necesidad de realizar ningún cambio. Algo impensable con LE. Tácticamente creo que veremos un equipo mucho más flexible que el año pasado. Al menos opciones para jugar con ello tiene Valverde.

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